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Las malas mañas de un periodista

“Un día, un chico que trabajaba en la revista me dice: “¿Tú que conversas tanto con ese pata?”. Le dije que no tenía nada de malo, que era pata de Nicolás. Entonces, yo no lo recordaba, pero el chico este me dijo que ese era el testigo falso que presentó Lucar contra Paniagua. Me quedé medio frío, pues se me hacía (y se me sigue haciendo) bastante raro que un testigo eventual de una nota periodística, bastante tiempo después siga parando con el periodista director del programa.”

Por: Eduardo Abusada Franco



Una de mis primeras chambas como practicante fue con Nicolás Lucar. Extrañando a su popular programa dominguero, que tuvo enorme raiting, sacó una edición impresa llamada igual que su añorado espacio televisivo que más éxito tuvo: ‘La Revista Dominacal’. Yo quería ser periodista, y careciendo de estudios en esa carrera, ni contactos en la misma, tocaba cuanta puerta encontraba. Me enteré del proyecto, Fui a la oficina, le toqué la puerta y allí estaba él. Llevé una crónica que había escrito sobre Maradona, la leyó y me dijo que empiece ya mismo como practicante. Allí me quedé unos meses, hasta que la empresa, en sociedad con Boloña (exministro de Fujimori y condenado), zozobró porque no despegó económicamente…supongo.

A mí, Nicolás, en realidad no me cae mal. Luego de eso, con los años hemos conversado en algunas ocasiones. Era y es un tipo culto, con muchas anécdotas —y a mí me encanta intercambiar anécdotas—, ágil de mente, como aquella vez en que el narcotraficante Fernando Zevallos le dijo por error “César”, en una entrevista, en alusión a su archienemigo y exjefe César Hildebrandt, y Lúcar, rapidísimo, le dijo fingiendo también equivocarse “Sr. Pablo Escobar, perdón, Fernando Zevallos”. Es más, cuando estaba trabajando en la Cancillería, y en verdad me frustraba andar metido en una oficina, le fui a visitar a ver si había alguna chambita en prensa. Quería volver al periodismo. Desde luego, con la labia que tiene, me paseó. Igual que nos paseaba con los sueldos adeudados que nunca se pagaron en aquel proyecto de Boloña.

Escribía ahora sobre él, porque si bien siempre me ha parecido un tipo pragmático (no voy a recordar historias de traiciones, desde su antigua cercanía con Hugo Blanco) y hasta entretenido, viéndolo detenidamente, ha caído en lo que él mismo criticaba cuando la conocí, teniendo enorme rabo de baja: el moralismo. Ahora se acusa con Rosa María Palacios para ver quién es más fujimorista. Indicios obvios al canto, hay que ser bien cándido para no ver que es una pelea de dos calvos por un peine. No me importa realmente si es fuji o no, es asunto suyo. Pero quería recordar un hecho puntual que retrata el controvertido moralismo que ahora quiere representar. Recordarán como fue vapuleado a nivel nacional por Valentín Paniagua en aquella llamada telefónica que el finado ‘Chaparrón’ le hizo en vivo, haciéndolo quedar como una piltrafa periodística. Lucar presentó un testigo que acusó a Paniagua de haber recibido dinero para su campaña de una persona cercana a Montesinos, si mal no recuerdo. Para quien revise el video, era obvio que el tipo seguía un guión, y en muchas partes, como se le olvidaba, Lucar le ponía palabras en su boca. El hombre resultó ser un expolicía y chofer de los Crousillat (interesados en retomar ahora la señal de América Tv, la que vendieron por dinero a la mafia, probado en video). Cuando caí en esa breve revista que sacó Lucar con Boloña, Nicolás tenía a su a vez un programa en Radio de Miraflores, propiedad del finado Ricardo Palma Nickelsen, quien de perseguido por el fujimorismo, acabó como desvergonzado franelero del régimen. Para seguir con la “fujimorilogía”, justamente en esa radio tenía un programa más temprano, desde el Japón, el mismísimo Alberto Fujimori. Se llamaba ‘La hora del Chino’. Era  2002 o 2003. A la sazón, también andaba en esa radio Fernando Viaña, conocido periodista fujimorista (a quien conocí hace un año en persona, muy culto también), cuyo último acto público fue difundir junto a Hugo Guerra un audio trucado en el tramo fina de la última campaña electoral para favorecer a Joaquín Ramírez y Keiko. Audio arreglado por Chlimper, exministro fujimorista, fanático de Keiko, y “premiado” hoy en el BCR por la bancada naranja. ¿Vamos entiendo la tendencia?

Otra persona quien tenía programa allí era Fulvia Célica. Era una mujer enorme, muy querida por la gente. Un tiempo andaba en las páginas de farándula, y se hizo famosa por ser una de las primeras transexuales públicas. Para el tiempo en que la conocí su programa era sobre temas de salud, medicina natural y cosas por el estilo. Un día llego a la radio a esperar a Nicolás, pues nos juntábamos con los muchachos de la revista allí (ya ni oficina teníamos), y me entero de que Fulvia murió de la noche a la mañana. En una salita de la radio nos poníamos a conversar con ella y un tipo que siempre caía por allí, y acompañaba a Lucar a todo lado. También iba a las oficinas de aquella revista, que estaban en un local donde Boloñaa tenía las oficinas de Dominos Pizza, una de las franquicias que trajo. Fulvia nos daba consejos para curar la gripe y demás malestares. Un día, un chico que trabajaba en la revista me dice: “¿Tú que conversas tanto con ese pata?”. Le dije que no tenía nada de malo, que era pata de Nicolás. Entonces, yo no lo recordaba, pero el chico este me dijo que ese era el testigo falso que presentó Lucar contra Paniagua. Me quedé medio frío, pues se me hacía (y se me sigue haciendo) bastante raro que un testigo eventual de una nota periodística, bastante tiempo después siga parando con el periodista director del programa. Luego de eso revise los videos en YouTube, y si no es el mismo hombre, era su hermano gemelo. Hace unas semanas encontré en Facebook al chico que trabajo conmigo que me hizo notar ello, y le pregunté si recordaba tal anécdota. Me dijo que sí, que en efecto ese pata paraba con Lucar y era el testigo falso.

Fin de la historia. Sirva para ir sacando línea, o confirmando, la praxis periodística de varios que los empresarios ponen y reciclan en las pantallas como “líderes de la prensa”. El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.

Acá les dejo el video cuando Paniagua cuadra a Lúcar:

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