fujimori-de-espaldas

EN EL NOMBRE DEL PADRE

Acabado el intenso y artificioso debate acerca de la ley de condena condicional —mal llamada de arresto domiciliario— con que se pretendía favorecer al expresidente Alberto Fujimori (AFF), se acaba de abrir uno nuevo con el anuncio de otro Hábeas Corpus que la lideresa de FP interpondrá en favor de AFF. Como nadie sabe el tenor de la demanda, tampoco se conocen el alcance de las pretensiones. Bien podría ser la nulidad de la condena, pidiendo un nuevo juicio oral, bien la anulación de todo el proceso penal previo.  Como antecedente hay otro Hábeas Corpus ya desestimado por el Poder Judicial y finalmente por el TC por mayoría de 6-1.

El Hábeas Corpus es un recurso heroico que defiende tres derechos humanos nucleares: la vida, la integridad física y la libertad corporal.  En este caso, se basaría en una restricción arbitraria de la libertad de AFF por una condena a 25 años de prisión.  Si bien —hasta hoy— es una condena válida, está herida de legitimidad por varios hechos concomitantes y posteriores a ella que permitirían cuestionar (como lo hizo el Magistrado Sardón del TC) la validez del debido proceso con que se emitió.

A saber: (i) La autorización de extradición chilena no fue requerida, ni concedida, por delitos de lesa humanidad.  Sin embargo, fue condenado por eso sobrecalificándose los delitos de asesinato con alevosía y lesiones graves.  Eso es un yerro jurídico-procesal. (ii) Aparece condenado por delito de lesa humanidad  cuando a la fecha de la comisión de los hechos juzgados no estaban en el Código Penal, ni en ninguna ley, como delito: afectación al principio de tipicidad consagrado en el Pacto de San José y en la Constitución. (iii) Ni en la denuncia del fiscal, ni en su acusación final, se consigna nada referido a un delito de lesa humanidad contra el procesado por lo que no se pudo defender de ello. Según la Constitución, el fiscal es el titular de la acción penal y nadie más puede calificar un delito en una acusación.  La alegación a una adicional lesa humanidad fue introducida al final del juicio por la parte civil que no tenía la legitimidad para ello, ya que no puede suplantar las funciones del Ministerio Público. (iv)  La sobrecalificación de delito de lesa humanidad fue agregada —contra las reglas básicas del principio acusatorio— “exprofesso” para hacer inelegible a AFF al indulto o la amnistía, conforme a la jurisprudencia de la CIDDHH. (v)  La evidencia de que el presidente de la sala condenatoria de AFF se comunicó, un año antes del juicio oral y de escuchar a su naif defensa, con colegas españoles, inquiriendo cuál era la mejor teoría para sustentar una condena, con lo cual el mínimo deber de imparcialidad —piedra angular del debido proceso— estuvo ausente, por lo menos en el espíritu del juez San Martín.  El voto singular del Magistrado Sardón del TC dejó explícita constancia de ellos en el primer Hábeas Corpus.

Este anunciado nuevo Hábeas Corpus es, sin duda, de pronóstico reservadísimo, muy difícil de ganar por los antecedentes y por la necesidad de encontrar a un juez dispuesto a dejar sin efecto la condena a AFF y de que su defensa lo haga mejor que en el pasado reciente.  Pero si bien  los antecedentes vienen marcados en contra, nada está decidido teniendo en cuenta los antecedentes jurisprudenciales del Habeas Corpus y por la mayor discrecionalidad que para su resolución cuenta el PJ y el TC.  Veremos.

Por: Aníbal Quiroga León

Comenta en Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *