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Vidas paralelas

“Es curioso constatar que para la campaña del 2001, luego del Gobierno de Transición, luego de la caída de Alberto Fujimori (AFF), el principal leitmotiv de ATM fue precisamente la lucha frontal contra la corrupción, el posicionarse en las antípodas del defenestrado AFF y todo el halo de corrupción con que concluyó su frustrado intento de un tercer periodo constitucional.”

Por Aníbal Quiroga León

El escándalo en que se halla inmersa gran parte de la clase política y empresarial peruana, cuyos alcances y fondos están aún por conocerse, ya se ha traído abajo a otro expresidente de la República. La extradición de Alejando Toledo (ATM) es inexorable y, aunque el proceso no tiene la inmediatez que muchos quisieran —como ocurre, por su propia naturaleza, con casi todos los procesos judiciales aquí y en todas partes—, más temprano que tarde llegará a su agónico fin y veremos, en vivo y en directo, a un más desencajado y asustado expresidente de la Nación bajando esposado de un avión severamente flanqueado por policías de requisitorias para hacer su paseíllo entre la carceleta de la PNP, la carcetela de la Fiscalía de la Nación (FN), la carceleta del Poder Judicial (PJ), hasta llegar a las manos del INPE y ser depositado, por 18 meses cuando menos, bajo prisión preventiva para afrontar las investigaciones fiscales y judiciales que le han sido abiertas.

Es curioso constatar que para la campaña del 2001, luego del Gobierno de Transición, luego de la caída de Alberto Fujimori (AFF), el principal leitmotiv de ATM fue precisamente la lucha frontal contra la corrupción, el posicionarse en las antípodas del defenestrado AFF y todo el halo de corrupción con que concluyó su frustrado intento de un tercer periodo constitucional.

Uno podría decir, entonces, que las características de ATM y AFF eran harto diferentes. Sin embargo, pasados tres lustros de aquello,venimos a constatar que eran —son— más bien personalidades bastante afines. En un caso el eslogan “honradez, tecnología y trabajo” no fue más que un lema político, pero vacío de contenido, por lo menos en gran parte de su acepción. En el otro caso, la expresión “voy a luchar contra la corrupción” no fue más que una coartada para enmascarar una conducta abiertamente opuesta al significado de ese lema.

En un caso concurrieron tecnócratas, interesados y ayayeros que se compraron el pleito y que —aún hasta hoy— rinden pleitesía política a su legado. En el otro, prontamente se vio literalmente asaltado por conspicuos “técnicos” e “independientes” que hoy le hacen ascos a su gobierno, lo desconocen o con el mayor cuajo escriben contra ATM sin reconocer que trabajaron con él, para él y que muchos de ellos juraron, de rodillas y contritos, diversos cargos y fajines, algunos de los cuales dupletearon entre el Ministerio de Justicia y la Cancillería, todo para cumplir lo que papá quería.

Procuradores ad hoc, bien rentados y nombrados por el dedo sano y sagrado, los mismos que hoy desfilan pidiendo su cabeza y solazándose con su caso, ministros y funcionarios rodearon a los unos y los otros, incluyendo en ello a quien descaradamente ayudó a “destrabar” en la Contraloría General de la República una de las obras objetadas, que se caracterizó por tener en ascuas al sano y sagrado con llegar hasta la vacancia presidencial por su dipsomanía, y demás layas, además por su notoria mitomanía incluyendo en ello el caso de Zaraí. Tanto insistió que le dieron la cartera de justicia, sin ser jurista, y logró hacerse canciller por tan solo 2 días (algo que Torre Tagle le agradece a Carlos Ferrero).

En el otro caso, era evidente que desde el SIN lo tenían cooptado, condicionando muchas de las decisiones de Estado, desde el nombramiento a ministros y altos funcionarios, hasta temas de política exterior, comercio, economía, FFAA, FFPP, diplomacia, etc.

Esas vidas hoy son paralelas. Tanto que lo más probable es que cuando ineluctablemente se produzca la extradición y entrega bajo custodia policial de ATM, el INPE tenga que habilitarle una reclusión especial —dada su investidura de expresidente de la República— nadamenos que en la DIROES, al lado del otro connotado inquilino de esta prisión especial, nada menos que quien otrora fuera su opositor y la razón política de su triunfo en el 2001.

Entretanto qué hacemos con tanto fariseo moralizador y con tanto hipócrita que antes medró y se benefició del gobierno de ATM, y hoy calla a mil voces o, lo que es peor, se muestra con total impudicia como su verdugo o informal acusador en cuanto programa de radio o TV puede hacerlo. Nada. Ese es el Perú. No hay nada más delicioso que las mieles del poder, la adulación (como país virreinal que somos por historia) al poderoso y ser parte de la cohorte del verdadero poder. Quizás esa delicia solo sea comparable con el disfrute y solazo de muchos otros de hoy al ver en el suelo a quien antes adulaban o temían, a quien antes envidiaban o seguían; ver insultado y denostado a quien antes veneraban o respetaban. El refrán “del árbol caído todos quieren hacer leña…” no existe por gusto, el ingenio popular lo ha rescatado del fondo del insondable alma humana. De eso veremos mucho este año, que ya se despliega con todo su furor estival.

[Nota: Tomado de la revista Velaverde del lunes 20 de febrero de 2017]

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