LIMA, 31 DE ENERO DE 1999

EXHIBICION DEL ARQUERO COLOMBIANO RENE HIGUITA EN EL ESTADIO NACIONAL.

FOTO: JAIR RAMIREZ / EL COMERCIO

SIGO ESPERANDO

“7.- Sigo esperando que un famoso y reconocido periodista me pague las prácticas que hice para su semanario. Supongo que fue “derecho de piso”. No me cae mal el pata, pese a todo. Hemos conversado luego de ello. Claro, pero lo de la arruga ni lo menciona. Solo diré ‘nooooo se lo pierda…’.”

Por Eduardo Abusada Franco


‘Esperar’ es un verbo transitivo. ‘Transitivo’ quiere decir que “se pasa o se transfiere de uno a otro”. Los ‘verbos transitivos’ son los que pueden tener ‘complemento directo’. ‘Complemento directo’ es una parte de la oración sobre la que recae de manera directa la acción del verbo. Para la presente columna, ¿qué quiero decir con esto? Nada, realmente. Solo quería empezar de manera “culta” una lista de las cosas que sigo esperando desde hace varios años y algunas que se han incorporado recientemente:

1.- Sigo esperando que René Higuita venga a tapar al Alianza Lima. Desde la época de Waldir Saenz y ‘Arañita’ Muchotrigo, ese par de negritos irreverentes que en verdad fueron los últimos que endulzaron a la hinchada (aunque Waldir también nos hizo amargar muchas veces), vengo esperando el ansiado fichaje del colombiano ‘el loco’ René Higuita; en su tiempo, el mejor arquero del mundo. Todos los años y cada temporada circulaba el rumor de que el autor del ‘escorpión’ vestiría las sedas blanquiazules. Aunque por un solo partido, el hecho se concretó. Higuita tapó en 1999 por los íntimos en un clásico. Es más, le atajó un penal a Pachito Guzmán y hasta se mandó con el ‘escorpión’. Hoy el portero debe estar alrededor de los 50 años. Yo creo que aún la hace. Si ha jugado el ‘zorrito’ Aguirre, cualquiera puede.

2.- Sigo esperando, ya al borde de una curiosidad patológica, que Milagros Leiva dé a conocer de una vez las pruebas que se tumbarían al gobierno Humala-Heredia. Desde luego, ya no es posible la segunda parte de ese supuesto, pero el Perú espera aún las famosas pruebas por las que la periodista que aseguraba que era ruin pagar por información pagó un dineral al exfugitivo Martín Belaunde Lossio. Yo confío en Milagritos, creo que las pruebas existen y algún día esta sufrida y ansiosa nación conocerá la verdad. Pero, ¿la verdad de qué?… he ahí el dilema. A este paso, sabremos antes quién mató a Kennedy.

3.- Sigo esperando —y esta desde 1993— que me devuelvan la plata de mi entrada para el concierto de Michael Jackson. Lima se quedó con las ganas de ver el show del genio. Es materialmente imposible que pueda ver ya alguna presentación de ‘Jacko’. A veces me consuelo viendo a uno que lo imita en la esquina del antiguo Teatro Colón. Algo es algo.

4.- Sigo esperando que Daniel Urresti me diga cuánto dinero quiere por su espada. El exministro del Interior (y máster troll de Alan y el fujimorismo) dijo que no tenía dinero para enfrentar el proceso que se le sigue por el supuesto asesinato del periodista Hugo Bustíos. Dijo que no tenía plata para el abogado, aunque hasta donde yo sé, se supone que su institución le tiene que cubrir la defensa. Como sea, Urresti puso en subasta algunas cosas, entre ellas su sable que le dieron al graduarse de oficial y otro que es una réplica del sable de Bolognesi. Como mis pocos amigos saben, tengo pasión por algunos objetos antiguos. Así que con real buena intención le escribí por mail, tuiter y cuanto recurso me fue posible para poder ofertar algo por los sables, pero hasta ahora no me responde. Asumo que fue pura peliculina lo de la subasta. De todos modos, ya no estoy interesado. Prefiero la espada de He-Man.

5.- Sigo esperando los resultados de la investigación que prometió Susana Villarán cuando se le acusó de usar a la encuestadora IMASEN, pagada con fondos públicos, para estudios de selección de candidatos de la lista del movimiento Diálogo Vecinal. Allí, con los recursos municipales, IMASEN hacía unos focus group donde analizaba el nivel de reconocimiento de personajes cercanos a Villarán, como el muchacho Augusto Rey, quien integraría la lista como teniente alcalde. Muy resuelta y segura, la exalcaldesa dijo que aclararía el tema. “He pedido personalmente que se abra una investigación administrativa para determinar responsabilidades (…). Lo cierto es que esto se investigará a fondo. Ese es mi compromiso”, prometió. Tal vez se me ha pasado el asunto, pero hasta ahora no he visto ningún resultado de ninguna investigación.

6.- Sigo esperando que César Hildebrandt, el non plus ultra del periodismo, responda a las acusaciones de plagio y robo de columnas en su semanario. Desde que salió tal tema, muy bien probado, he comprado el semanario un par de veces y nada. Tal vez salió cuando no lo compré. Agradeceré que alguien me informe; pero sospecho que primero se muere Chabelo antes de que este señor responda… (que responda sin ningunear las pruebas ni faltarle el respeto a la investigación, digo).

7.- Sigo esperando que un famoso y reconocido periodista me pague las prácticas que hice para su semanario. Supongo que fue “derecho de piso”. No me cae mal el pata, pese a todo. Hemos conversado luego de ello. Claro, pero lo de la arruga ni lo menciona. Solo diré “nooooo se lo pierda…”.

8.- Sigo esperando la resurrección de Sarah Hellen. La maldición de la mujer vampiro anunciaba su regreso del inframundo tras 80 años de ser enterrada viva en un ataúd de plomo. Las ocho décadas debían cumplirse un 9 de junio de 1993, a la sazón, día de mi cumpleaños. En la víspera dormí con mi collar de ajos. Supongo que los chamanes con sus conjuros evitaron el retorno prometido por la bruja. Pasados los años, me gustaría que resucite. De buena gana le ofrecería mi cuello para una mordidita si acaso no tiene problemas de colesterol.

9.- Sigo esperando el gas a 12 soles. De esta no digo más, que primero quiero ver las pruebas de Leiva.

En fin, hay varias cosas que sigo esperando, como que Perú clasifique al Mundial o que el Huáscar rompa nuevamente las espumas del mar mollendino. Tan solo sueños. Pero, sobre todo, sigo esperando un país donde exista justicia para los más pobres; un país donde nos podamos sentar a la mesa sin miedo entre los peruanos; una nación donde hombres y mujeres sean medidos por la nobleza de su alma y sus acciones, y no por la lejanía de sus apellidos o sus colores. Sigo esperando.

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