cebiche de carretilla

QUE VUELVA MI CEBICHE DE UN SOL

“Como sea, siempre tuve debilidad por los cebiches de mercado y al paso. Salvo durante la epidemia del cólera en los 90, cuando se hizo riesgoso comer cebiche. Los de mercado no sólo tienen ese toque callejero, nada de gourmet, sino que, además, son baratos. Me corrijo, eran baratos. Hasta hace pocos años, un buen cebiche de mercado, el más caro, no pasaba de los 5 soles.”

Por: Eduardo Abusada Franco


Llegué a Lima en la primera mitad de los años 80 desde mi querido puerto bravo de Mollendo. Me acogió la residencial San Felipe de Jesús María, obra del presidente Belaúnde, donde mi bisabuela había comprado un departamento en el edificio Jacarandá. Como buen porteño de pelo en pecho (siete pelos, pero son) desde muy niño era un adicto al cebiche. Mixto y picante, porque arequipeño que se respeta (técnicamente, pues yo nací en la costa) desayuna rocoto crudo. Cerca a la ‘resi’, como creo le dicen hasta hoy a nuestro barrio de entonces, estaba el mercado de la Av. La Marina, pasando el puente que cruza la Av. Brasil frente al Hospital Militar. Allí conocí el chicharrón de calamar. Fue una epifanía. Un sabor casi orgásmico. El lugar, hasta hoy, se llama Tipo’s; pero en ese tiempo solo lo conocía como el ‘cebiche del mercado’. Yo nunca pagaba, pues me llevaba mi papá, pero recuerdo que el precio era muy barato.

Ya de adolescente me emocionaba ir a la Cachina, cuando ésta quedaba en toda una manzana del Centro de Lima, a ver cachivaches, y, por supuesto, a comprarme mi cebiche de a sol. No era el de pota, ojo. Era un ceviche completo, bien despachado, ¡por un sol! Luego me enteraría de que en lugar de limón usaban algún ácido; pero a esa edad el estómago aguantaba todo… y luego soportaría hasta el Cabo Blanco Limón.

Como sea, siempre tuve debilidad por los cebiches de mercado y al paso. Salvo durante la epidemia del cólera en los 90, cuando se hizo riesgoso comer cebiche. Los de mercado no sólo tienen ese toque callejero, nada de gourmet, sino que, además, son baratos. Me corrijo, eran baratos. Hasta hace pocos años, un buen cebiche de mercado, el más caro, no pasaba de los 5 soles. Luego irrumpió el bueno de Gastón Acurio, y nuestro plato bandera se empezó a “pituquear”. Entiendo que la pesca irresponsable también ha encarecido el insumo, pero la verdad es que los precios se han inflado mucho. Desde luego que Gastón lo ha hecho involuntariamente, pero cuando sacó su concurso ‘Ceviche con Sentimiento’, visitando mercados y puestos al paso para encontrar el mejor cebiche de Lima, todos se avisparon y dispararon sus precios. He visto a muchos que hacen montajes con la cara de Gastón en sus puestos, y te clavan 12, 15 y hasta 20 soles por un unos cuantos trocitos de pescado que apenas encuentras entre una junglita cebolla.

Esto es como en los tiempos de guerra, los precios de los productos suben por especulación. Personalmente no me siento un peruano con plenos derechos si no tengo acceso a un cebiche barato. Desde acá, espero que algunos cebicheros de mercado dejen esa pose de “gourmet” y vuelvan a los precios populares y platos ‘taypá’. Felizmente, las carretillas al paso de cebiche de pota —de 2 a 3 soles— siguen pululando por el Centro de Lima. Ese el verdadero ‘ceviche con sentimiento’, el que se preocupa de nosotros los subempleados y adictos a su picante y ácido amor y sabor.

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