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Pedro Pablo Kuczynski: el nuevo chico reality

“La derecha empresarial es propietaria de los medios de comunicación, captura la mente de las mayorías con “comedias y realitys” de largas temporadas, ofreciéndoles una vida de ficción. PPK es eso. Un nuevo estelar, su nuevo chico reality.”

Por Edwin Condori

Desde el primer día del gobierno de Toledo, los medios de comunicación lo demolieron. Lanzaron encuesta tras encuesta para domesticarlo, y lo lograron. La prensa denunciaba indicios de corrupción que golpeaban diariamente su gobierno. Familia y allegados fueron noticia mañana, tarde y noche. Toledo vivió casi todo su gobierno con niveles de aprobación de hasta 6%.

De pronto, el milagro económico despertó. Contratos por aquí y licitaciones por allá dejaron a los afiliados de la Confiep y la Sociedad Nacional de Industrias felices y contentos. La economía sana y saludable era una cosa y la política sucia y ruin otra; dos cuerdas separadas, decían.

En poco tiempo el libreto se hizo conocido: si te portas bien, subes unos puntitos; si te portas mal, te bajamos unos cuantos: depende de cuánto choques con los dueños del Perú. Luego de 1990, todos los gobiernos han sido serviles a la derecha económica, es decir, al empresariado aliado de transnacionales. Para ellos los políticos son fichas de turno y los funcionarios del gobierno, los alumnos de sus academias.

Sin embargo, a PPK no le espera el mismo destino. A él no le bajarán el dedo, pero sí unos cuantos puntos de aprobación en las encuestas para aparentar que existe libertad de prensa y opinión. PPK es jugador titular de la verdadera, y siempre bien enternada, derecha peruana; y como tal culminará su mandato “democrático”, salvo por problemas de salud, propios de su edad.

Mientras tanto, la izquierda caviar iza su bandera en la marginalidad política. Espera el movimiento de las olas en Facebook y las tendencias en Twitter para “surfear” la coyuntura desde la comodidad de sus smartphones. Siguen el rastro de los hashtag que los medios de comunicación les van soltando cada semana; no ponen sobre la mesa ninguna agenda relevante, ni trabajan para construirla. Eso que lo hagan los cholos.

Es por ello que la mayoría de personas piden que “se vayan todos” y reclaman nuevos actores políticos. Entienden que la “izquierda y la derecha” provienen de una misma esfera y círculo social. Son los mismos apellidos, que vienen de los mismos distritos. Que asisten a las mismas universidades. Que viven en las mismas casas. Que compran en los mismos centros comerciales. En palabras de Pablo Iglesias: ¡Son una casta! Por eso no es cuestión de “cambio generacional”. No pasa por cambiar un viejo pituco por un joven pituco.

La estrategia debiera ser el cambio de “clase social” del grupo dirigente. Gente que vive en ese otro país, a quien los medios de comunicación llaman “ignorante”, por construir casas en el cauce de huayco o cerca de los ríos, para nunca mencionar que son consecuencia de la falta de una política de vivienda social para que las mayorías tenga una vida digna.

Llaman “zonas peligrosas” a los barrios donde residen, pero nunca informan el abandono por parte del Estado en temas de seguridad, equipamiento e infraestructura pública que permitan su pleno desarrollo personal. Los desprecian por coexistir con la informalidad, pero callan que el 70% de la economía real del país es sostenida por ese segmento de informalidad al no permitir las políticas de empleos dignos.

A los emergentes, que van impulsando sus micro y pequeñas empresas, los asfixian con tramites que hacen imposible su formalización, pero a las empresas trasnacionales les perdonan sus deudas y multas: eso no informan los medios de comunicación.

En suma, todos salen ganando. PPK volvió de hacer negocios con Trump en EE.UU. Keiko se encuentra atada de manos (porque sabe que a su padre se le vino la noche cuando la embajada de EE.UU. le bajó el dedo). Solo le queda esperar el 2021 en la lotería de las elecciones; igual no es que le incomode vivir del sueldo de 70 congresistas, buen negocio es. Y la izquierda caviar, recibe cómodamente financiamiento de USAID para sus proyectos en temas de DD.HH. y defensa del medioambiente, siempre que digan que China es la culpable de todos los males, sin mencionar a EE.UU.

Entonces, si se debe definir una estrategia para disputar el poder no escuche a Lima, vayan a las provincias. En Lima solo piensan en el 2021, solo piensan en las cuotas que se repartirán sus élites. Nadie entiende que para la gente el 2018 es relevante. Para las provincias las elecciones regionales y municipales son sustantivas porque se trata de hacer realidad las aspiraciones de esa otra gente, la del sector popular, es decir, la otra clase social: la chola, migrante, provinciana, emergente, trabajadora no formal y que vive en las periferias de las urbes.

La derecha empresarial es propietaria de los medios de comunicación, captura la mente de las mayorías con “comedias y realitys” de largas temporadas, ofreciéndoles una vida de ficción. PPK es eso. Un nuevo estelar, su nuevo chico reality.

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