lum

Pedagogía, política y el Lugar de la Memoria

La renuncia-despido de Guillermo Nugent a su cargo de Responsable del Lugar de la Memoria (LUM) ha levantado ya mucho polvo por lo que iré directo al grano. Quiero comentar las respuestas del ministro Salvador del Solar, de su Ministerio y de Denise Ledgard, asesora del Ministerio y parte del equipo que preparó la muestra permanente y el proyecto del LUM.  Estas coinciden en un error garrafal: como el mandato del LUM es ser pedagógico, no puede tomar posición política. Falso.  ¿Acaso la mirada “abierta” que pide el Ministro en su comunicado debe ser tan abierta como para no poder enfocar el terrorismo de Estado? ¿Acaso la “rigurosidad histórica” que pide Ledgard es una que no admite posicionamiento político en contra del fujimorismo? El LUM, si es así, prefiero que no sea ni “abierto”, ni “riguroso”. 

El argumento de Del Solar y Ledgard pierde aún más fuerza si consideramos que la muestra en cuestión es una exposición artística temporal, es la visión de un grupo de artistas y una curadora, como no podía ser de otra forma. La intención de presentar versiones absolutas, neutras, de todos, es imposible en un conflicto. La reconciliación solo debe partir del reconocimiento de que tanto el totalitarismo senderista y la aniquilación como respuesta a la subversión no son viables y constituyen crímenes. Ese es el consenso que la CVR, con todas las críticas que podemos plantearle, intentó construir y al que Ledgard y Del Solar le lanzan dardos con sus declaraciones, al contrario de lo que creen.

Me pregunto, ¿por qué una reacción tan desproporcionada por la exposición? La muestra permanente es mucho más antifujimorista, dedican casi un piso entero a mostrar las desgracias del gobierno de Fujimori-Montesinos. El Lugar ya condena las violaciones de DDHH por parte de los militares. Estos elementos causan, desde mucho antes que la muestra que generó la polémica, que el LUM sea conocido como un lugar de “caviares-antifujimoristas-defensores de terrucos” por un sector de la sociedad, y eso no va cambiar pronto.

La “pérdida de credibilidad ante la ciudadanía” que menciona el comunicado del Ministerio es falsa, el LUM no tenía ni tiene credibilidad absoluta entre la ciudadanía, sino solo entre quienes suscriben su discurso. Es cierto que es visitado por miles de personas y se va consolidando cada vez más, pero pensar que su discurso es universalmente aceptado es falaz. Que la ciudadanía se adhiera a su visión de la historia debe plantearse como una tarea pedagógica.

La solución pasa por la pedagogía con posición política, por la escuela, por los maestros, paradójicamente. No pasa por el silencio ni por el miedo a la discusión sino por la política entendida como pedagogía y la pedagogía con posición política. En cambio, acomodar esta visión de la historia al sentido común hegemónico de que la violación de DD.HH. está justificada y que el gobierno de Fujimori fue positivo, idea forjada por un discurso fujimorista y liberal en los medios de comunicación, sería una claudicación y un error enorme.

Todos debemos buscar que las mayorías  se acerquen al consenso de que el terrorismo no puede ser una salida a nuestros problemas. Creo que este es un punto de unidad al que se puede llegar en la diversidad ideológica y el equilibrio de fuerzas actual en nuestro país, pero hay un grupo que no quiere aceptarlo: el fujimorismo y su versión negacionista de la historia. Si en el 2000 se perdió la oportunidad de proscribir al fujimorismo, hoy no perdamos la oportunidad de que el estado se ponga firme contra quienes insisten en manipular la historia a su favor. Del LUM no puede salir una versión donde el fujimorismo salga bien parado porque simplemente no se ajusta a los hechos, la historia no fue así y por más de que lo intenten, hay muchas personas que aún recuerdan y no dejarán que el olvido se institucionalice. Si los fujimoristas están descontentos con la muestra en el LUM, que hagan la suya, a ver si encuentran artistas, historiadores e intelectuales que estén dispuestos a trabajar una muestra titulada “1992: año de la pacificación” o “1992: el año de la democracia”, lo dudo.

Por: Alejandro Santistevan Gutti [1]

[1] Estudiante de Historia de la PUCP nacido en Lima en 1994. 

Notas:

https://peru21.pe/politica/salvador-solar-pronuncia-renuncia-director-lum-guillermo-nugent-372348

Roberto Bustamente sobre el comentario de Ledgard: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10155627428998685&set=a.10150362527638685.380949.649218684&type=3&theater

 

 

Comenta en Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *