Mujer negra Baton Rouge

NO LOS QUEREMOS ARREPENTIDOS, LOS QUEREMOS PRESOS

El mensaje de Patricia del Río ha traído una consecuencia muy grave. Ahora, todos los hombres violentos, agresivos, machistas, que validan y refuerzan todos los días esto, los que alguna vez agredieron a su pareja, los que violentaron a su amiga que estaba ebria, los que le gritaron cosas a las chicas en la calle, los jefes que acosan a sus practicantes, los que piensan que las mujeres tenemos un “rol”, los que creen que pueden decidir sobre nuestro cuerpo; todos ellos, sienten que tienen DERECHO a ir a la marcha, porque “todos cometen errores”, “nadie es inmaculado”. Ya se arrepintió, ya tomó conciencia. Un hombre arrepentido es mucho más valioso.

Yo no quiero que mi agresor esté en la marcha. No queremos que esos tipos que nos violentan todos los días estén a nuestro costado; y si los botamos, nos tildan de intransigentes, radicales, o lo peor que he leído: “demasiado empoderadas”. No los quiero ahí. No quiero que esos hombres que nos subestiman todos los días estén en contra de la violencia y mañana vuelvan a violentarnos pagándonos menos, diciendo que solo servimos para cocinar, creyendo que hay “trabajos de hombres y trabajos de mujeres”, subestimándonos, tratándonos como objetos de su propiedad. No quiero que el tipo que me acosó en el trabajo vaya a marchar luego de “recapacitar”.

patricia del rio

Si eres hombre, y alguna vez fuiste agresivo con una mujer, y te arrepentiste, y pagaste —porque tampoco queremos arrepentidos impunes, como tantos—, y recapacitaste y quieres apoyar, no vengas a decirnos que te tenemos que aceptar, imponiéndote, como si lo merecieras. Ten un poco de vergüenza y pide permiso. Anda a la marcha y quédate callado, y por primera vez deja que sea nuestra voz la que se escuche. Radicaliza tu protesta no metiéndote en lo que estamos haciendo, porque ya estamos bastante hartas de que tú vengas a decirnos cómo debemos hacer las cosas, porque tú sí sabes, nosotras no. No exijas inclusión, porque esto no es sobre ti. No te lo mereces, no es tu derecho. Tú, hasta hace dos días, no habías “recapacitado”, solo ahora que está de moda, que es lo “correcto”. Tu condescendencia es violencia, buscas ganarte un espacio haciéndonos quedar como exageradas, pero no es así. Porque si yo veo a quien me golpeó o violentó alguna vez, entraré en un ataque de pánico, y no tiene derecho a estar ahí. No te laves la cara con nuestra protesta.

No queremos agresores arrepentidos en las calles con nosotras, los queremos presos. Queremos justicia, y nos la están quitando otra vez. Gracias por eso, Patricia.

Por Milagros Brugman

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