aceite de marihuana

MI EXPERIENCIA CON EL ACEITE DE MARIHUANA

“No sé si será por sugestión, pero con el aceite de marihuana han reducido las migrañas y los dolores de espalda. Pero sigo comiendo como un náufrago a medianoche (de repente tengo que aumentar la cantidad, pero como es caro, no quiero tomar mucho para que me dure más).”

Por: Eduardo Abusada Franco

Hace poco el Congreso, por fin, se hizo una y aprobó el uso del aceite de marihuana con fines medicinales. Destacada actuación para conseguir esta ley tuvieron los congresistas Alberto de Belaúnde y Tania Pariona, quienes impulsaron el proyecto. Sin embargo, la lucha no acaba (de hecho, las luchas nunca acaban). Falta reglamentar el asunto y que se permita el autocultivo. Como sea, es un gran paso. Pero el autocultivo es necesario para quienes no pueden pagar el costo, ya que el producto, actualmente, es caro.

Desde hace un mes vengo tomando de 10 a 15 gotas por las noches. La botellita, que es algo pequeña, me costó 150 soles, más 30 el envío. Para mí, y creo que para la gran mayoría de peruanos, es costoso aún. Lo compré antes de que se apruebe la ley. Es decir, técnicamente soy un delincuente. Pero una cosa es la ley y otra la justicia. Bien decía el maestro Couture: “Cuando sientas que el derecho y la justicia entren en conflicto, inclínate por la justicia”. El racista y asqueroso régimen del apartheid era legal, por ejemplo, en Sudáfrica. Ejemplos sobran. Así que, con orgullo, puedo decir que transgredí una ley injusta.

En todo caso, quería comentar mi experiencia con el aceite de marras. Sufro de dolores de espalda por mi sobrepeso y viejas lesiones de mis años universitarios de deportista. Aunque puedo parecer un poco rechoncho, y de hecho lo estoy, este muchachote era fortachón de jovencito. Competía en levantamiento de potencia, llegando a marcar 180 kilos en peso muerto, lo que ha dejado mis lumbares medio tronchados. A su vez, por mi intensa miopía y las horas de lectura (y ver porno frente al computador), me atacan migrañas con frecuencia. Quien sufre de migrañas, sabe que no se pasan con nada, como no sea una siesta profunda. Además, en las noches me da cierta ansiedad que me hace comer sin hambre.

No sé si será por sugestión, pero con el aceite de marihuana han reducido las migrañas y los dolores de espalda. Pero sigo comiendo como un náufrago a medianoche (de repente tengo que aumentar la cantidad, pero como es caro, no quiero tomar mucho para que me dure más).

Desde luego, mi caso es súper light. Hay muchas personas, niños sobre todo, que sufren problemas neurológicos muy graves, y es a ellos a quienes realmente beneficiará esta medicina. Les permite vivir con dignidad, en mejores condiciones. No faltó la absurda opinión del parlamentario Bienvenido Ramírez (fujimorista, por cierto), el mismo que aseguró que leer da Alzheimer, diciendo que “existen muchos fármacos para darle muerte digna a nuestros enfermos terminales como la morfina…”. Pero, justamente, no se trata de morir, sino de vivir con dignidad. Algo que ese congresista no puede entender, ni va entender, porque no lee. Aunque para esta hora, ya debe haber olvidado todo lo que dijo porque hizo su intervención leyendo un papel.

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