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Me tienes hasta la banana

La ‘década perdida’ se llamó a la de los años 80 en América Latina. Duras crisis económicas en casi toda la región fueron el denominador común. En nuestro país, la hiperinflación del primer gobierno de Alan la hizo más perdida aún. El terrorismo senderista y la respuesta de exterminio a campesinos hecha por los gobiernos de Belaunde y García completan el cuadro. Sin embargo, siendo yo aún un niño, algo en esa década fue memorable para mí: la música.

Por: Eduardo Abusada Franco


En aquellos años salió el videoclip más espectacular de la historia: ‘Thriller’, de Michael Jackson, cuando todavía era negro y usaba una futurista casaca roja, que parecía un miembro de la tripulación de StarTrek. Luego se blanqueó, pero esa es otra historia. Los efectos especiales de ese video eran alucinantes para la época. Con casi 14 minutos, era más un corto de cine que un video musical. Mi papá me compró un sticker de Michael Jackson convertido en lobo, y lo tenía pegado en mi clóset. Cuando me quedaba solo, me aterraba la imagen. Como me comentaba un amigo, con el toque de queda, en que no se podía salir a la calle de 11 pm a 6 am, y empezaron las fiestas de ‘toque a toque’, de tanto escuchar discos de Michael Jackson toda la madrugada, los jóvenes salían caminando para atrás con el paso de la “caminata lunar”.

 

Además del legendario Jackson (y del vergonzoso concierto de Lima para el cual se vendieron entradas y nunca se realizó), la ‘década perdida’ fue también, para este niño nerd de entonces, la década del rock en español. Se me metió la onda nacionalista y no quería escuchar nada en inglés; y de pronto, se me abrieron al entendimiento bandas maravillosas. No soy ningún experto en música, pero me siguen pareciendo increíbles: Sui Generis (este icónico dúo argentino es más antiguo, pero lo conocí en los 80s. Obvio, ya que nací en 1979); Soda Stereo y sus looks despeinados; Los Prisioneros, con las rebeldes letras de Gonzáles; etc.

Mención aparte merecen Indochine y Locomía. El primero era una banda de rock francesa, de la cual solo recuerdo un hit, uno que decía algo de un “une filleaumasculin” y “un garçonauféminin” (por si acaso, estudié francés en la Alianza Francesa, así que algo entiendo. Está en mi CV, pueden revisarlo). Respecto al segundo, sobran palabras. Todo en ellos era extravagante. Un tiempo se me dio por usar botas de vaquero, y un enano me puso de chapa ‘Locomía’, por los zapatos de Aladino que usaban sus integrantes.

Sin embargo, todo este largo preámbulo viene a cuento porque quería recordar dos de aquellos grupos ochenteros, creo que mis favoritos: ‘Enanitos Verdes’ y ‘Hombres G’. El proximo 18 de noviembre darán un concierto juntos en el Jockey. Si un algún alma bondadosa quiere invitarme, aceptaré. Estoy algo corto de efectivo y no quiero perderme esa presentación.

Hombres G

La voz gangosa de David Summers, de ‘Hombres G’, sonaba cuando era adolescente —y aún hoy— a cada rato en las radios peruanas. Lo que más escuchaba en radio durante la ‘década perdida’ era la canción ‘Marta tiene un marcapasos’, que hasta ahora me sigue gustando por lo pegajosa que es, pero sigo sin entender de qué va la historia de ese tema, y la voz del chileno adoptado peruano Miguel Humberto Aguirre, el ‘Migua’. Este último siempre hablaba en los apagones, que era cuando los senderistas se bajaban alguna “torre de alta tensión” (tengo grabadas a fuego esas palabras en mis recuerdos de infancia, no puedo decir “torre eléctrica”). Tranquilizaba a la gente y trataba de comunicar a familiares desaparecidos. En fin, cuando no se trataba de terrorismo y de las corruptelas de García (BCCI, Mirage, Tren Eléctrico, etc.), escuchaba por las ondas de radio Hombres G y Enanitos Verdes.

Me iba al mercado de Lince donde vendían casetes piratas. Allí, un señor, en una especie de cajón, tenía en fila un montón de casetes. Las portadas eran fotocopiadas. Metí presión en mi casa hasta que me compraron mi radio doble casetera. Si tenías una de esas, eras ‘el ya no ya’ en el barrio. Podías grabar de un casete otro. Eso sí, había que retroceder las cintas con un lápiz para no gastar las pilas.

Aún tengo mi radio doble casetera por ahí. Los ‘Hombres G’ y ‘Enanitos Verdes’ nos acompañaron en tantos campamentos y fogatas. Ninguno de mis amigos, ni de Mollendo ni de la residencial San Felipe, sabía tocar guitarra. Así que puro casete nomás. En los campamentos no podían faltar sus buenas botellas de ron Cartavio, el ‘Superior’ (creo que no existía el ‘Gran Cartavio’ aún), y música de estas bandas. Totalmente borrachos cantando ‘Temblando’ (Hombres G) o ‘Igual que ayer’ (Enanitos Verdes), como si la vida se nos fuera en ello. Y claro, no faltaba algún travieso que sacaba un tronchito.

Se me vienen a la memoria con una sonrisa inapelable también los tonos del Club Social de Mollendo. El DJ Marcelo, ‘el feo’, que en paz descanse, ponía la música y las luces de colores. Yo bailaba hasta las patas, como ahora, pero cantaba a todo pulmón “Indiana, Indiana…me tienes hasta la banana”, y “has sido tú la chica cocodrilo”. Buen tipo era el DJ Marcelo. Ganó dos veces el concurso de feos en el Club de Tiro y al tercer verano lo pusieron de jurado, porque nadie podía disputarle el cetro. En esas fiestas también estaba mi querido tío Manuel (que también en paz descanse) en la puerta revisando que no tengamos trago y cortando los tickes de entrada. Más de una vez le di unos talonarios cualesquiera que sacaba del restaurante de mi pata Choclito, y el pobre ni cuenta se daba. Bien noble era el tío Manuel. Me hacía los tiros de mis cometas. Le gustaba mucho el campo, y nos llevaba de campamento a las lomas de Challascapa. Se iba a dormir más allá, y entonces sacábamos el ron y de nuevo el rock en español. Hasta que   e nos orinen los perros

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Alguna vez Homero Simpson dijo del rock en inglés: “¿Para qué quieren nuevos grupos? Todos saben que el rock logró la perfección en el 74. Es un hecho científico”. Evidentemente, es solo una frase. Pero sí puedo asegurar que el rock en español alcanzó su perfección en los 80s con estos grupos. Es un hecho científico. Irrefutable.

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