maki-miro-quesada-y-thierry-mutsaars

Maki, la embajadora

La Sra. Maki Miró Quesada ha sido nombrada Embajadora del Perú ante la República de Argentina. Maki, experta en decoración de interiores, es algo así como una Kim Kardashian nacional pre-facebook, pre-instagram, pre-twitter; en general, pertenece a la pre-historia de nuestro país. Fue la última mujer de Manuel Ulloa Elías, primer ministro cuando PPK fue ministro de Belaunde, y tras un larguísimo silencio cobró presencia desde hace unos años exponiendo su insigne pensamiento a través de sus artículos en El Comercio. En ellos demuestra un talento singular: llevar de la ficción a la realidad a ese personaje racista llamado la China Tudela.

Por Umberto Jara
¿Por qué es cuestionable que haya sido nombrada embajadora del Perú ante Argentina? Porque, precisamente, en estos días está ocurriendo en la Argentina algo que, por supuesto, PPK, zambullido en la piscina del Country Club El Golf, no sabe: el gobierno de Mauricio Macri ha dispuesto un cambio en las leyes migratorias argentinas para evitar el ingreso de, digamos, “gente de dudosos antecedentes”. La gota que rebalsó el vaso y dio origen a este cambio en la ley migratoria se debe a un delincuente peruano menor de edad, hijo de narcos peruanos, que asesinó en la calle a un jovencito de 15 años propinándole un balazo delante de su abuelo. El delincuente fue expulsado y se vino al Perú con su señor padre. Aquí por supuesto nadie ha dicho nada hasta que en algún momento asesine a alguien.

Significa, entonces, que las nuevas normas migratorias argentinas pueden afectar a los peruanos que quieran ir de paseo, a estudiar o a trabajar en el hermoso país argentino. Digo que van a afectar porque cuando se dictan normas migratorias restrictivas se suelen meter en el mismo saco a ciudadanos honestos con gentes de mal vivir. Entonces, en ese escenario se necesita que la embajada peruana vele por los derechos de los peruanos que puedan sufrir discriminación por el simple hecho de ser morochos y haber nacido en esta hermosa tierra del sol y el indómito inca.

Pues bien, allí está el problema. Resulta que doña Maki Miró Quesada —elegante y pulcra sea en francés, inglés o castellano— piensa que cuando a un inmigrante peruano le dicen en Buenos Aires: “Perucho, negro de mierda andate a tu país” no es ni racismo ni insulto. Su filosofía quedó plasmada el 1° de marzo de 2014 en el diario familiar El Comercio. En un sugerente artículo de aire pre-Trump —ella, siempre a la moda: anticipando la tendencia de la temporada— redacta este bello párrafo: “Y no les digo los comentarios de los porteños sobre nuestros compatriotas. ‘Desde indios o negros de m…. para abajo’ todo vale. ¿Racismo? Nah. Que va. Hartura de vivir en una sociedad que premia la vagancia, penaliza el trabajo, santifica el ocio y le quita a Juan (el contribuyente que labura, como dicen allá, y paga impuestos) para darle a Pedro (el inmigrante descrito más arriba)”.

Es decir, la socialité Maki toma como suyo el pensamiento de un sector de argentinos que sostiene sin tantas vueltas lo mismo que dice Maki: “Que se vayan los peruchos, bolitas y paraguas que nos vienen a quitar el laburo”. Cabe acotar que ese sector argentino es minoritario porque, a diferencia de lo que se divulga en el mundo, la Argentina es un país generoso, acogedor y lleno de gente valiosa.

Entonces, si la flamante embajadora del Perú ante Argentina piensa que el migrante peruano es un negro de mierda que va a molestar a la nación de San Martín, nuestro prócer compartido, cabe la pregunta: ¿a quién va a representar la embajadora Miró Quesada? Obvio: a sus amigas de La Planicie cuando ellas vayan en first class a alojarse en el Faena Hotel y a cenar en La Bourgogne. El problema es que eso valía hace ya muchos años cuando en este país aún no se había dado el hermoso y pujante avance del Cholo Power.

Si ajustamos el lente veremos que, en rigor, el problema no es Maki. A final de cuentas pertenece a una especie en extinción. El problema es que el presidente Pedro Pablo Kuczynski sigue insistiendo con ahínco, con persistencia, con afán en habitar la nube heredada de su maestro y guía: Fernando Belaunde Terry. Y las caídas desde la nube son, ay, dolorosas.

El presidente Macri tiene ante sí la gran oportunidad de retrucar con una ironía, ese divertido sello argentino: si Perú ha designado como embajadora a Maki Miró Quesada entonces que nombre a la deportada modelo cordobesa Julieta Rodríguez como embajadora gaucha en Perú; total Maki y Julieta piensan igual: los peruanos somos unos indios marginales.

Comenta en Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *