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LA RESACA ELECTORAL

“Un primer resbalón fue protagonizado por la reelecta congresista Chacón, al anunciar que el padre de su candidata saldría pronto y “por la puerta grande” a pesar de estar condenado a largos años de prisión por la Corte Suprema. O se le escapó el inconsciente o reveló un secreto a voces de su partido o simplemente se le vio el fustán. Se convirtió así en la mejor propagandista de PPK, reavivando los fantasmas ciudadanos acerca de las verdaderas intenciones de Fuerza Popular de llegar al gobierno con tan abrumadora mayoría congresal”.

Por Aníbal Quiroga León

Pasadas las elecciones queda claro que habrá una nueva composición en el Congreso, en donde a partir del 28 de julio el fujimorismo tendrá una clara hegemonía. Lo que no se sabe es si esa mayoría congresal será la del Presidente de la República o la de la oposición. De eso dependerá la gobernabilidad del próximo Ejecutivo. Y es que el resultado del 10 de abril debe, necesariamente, validarse con el ballotage del próximo 5 de junio, que debe legitimar al nuevo Presidente cuando el candidato más votado en la primera vuelta no supere el 50% de los votos válidos.

Las celebraciones y triunfalismos de la primera vuelta deberían ser relativos. Normalmente la segunda vuelta tiende a favorecer al segundo antes que al primero, cuando alrededor de aquel se junten los votantes de quienes fueron descartados para el repechaje. Eso obliga a replantear profundamente la estrategia electoral de cara a la segunda y decisiva vuelta, si en verdad se quiere llegar al éxito.

Lo primero que debe decirse de las pasadas elecciones es que su realización fue marcadamente deficiente por la ONPE. Colas inmensas, desorganización, menos orientadores y gente deambulando. ¿Cuánto del ausentismo registrado fue efectivamente ausentismo y no ciudadanos que no pudieron votar por culpa de la ONPE? Claro, si las mesas eran de 200 electores y ahora ese número se ha duplicado, habrá menos mesas pero más votantes en la cola. Simple aritmética. En las dos horas y media que a una ciudadana le tomó votar sacó la cuenta que la demora en la votación era de 5 minutos por elector. A 350 electores, se requerirían casi 30 horas por mesa para que todos voten. Un caos.

Por otro lado, los ganadores parciales han empezado sus primeros escarceos, acercándose a los votantes de quienes quedaron fuera de tabla. Resulta difícil pronosticar a quién apoyará el electorado de la izquierda: si a la hija de quien dio un golpe de Estado liderando un gobierno autoritario, o al gringo pi-pi-key de centro derecha, liberal y pro inversión, pero comprobadamente demócrata.

Un primer resbalón fue protagonizado por la reelecta congresista Chacón, al anunciar que el padre de su candidata saldría pronto y “por la puerta grande” a pesar de estar condenado a largos años de prisión por la Corte Suprema. O se le escapó el inconsciente o reveló un secreto a voces de su partido o simplemente se le vio el fustán. Se convirtió así en la mejor propagandista de PPK, reavivando los fantasmas ciudadanos acerca de las verdaderas intenciones de Fuerza Popular de llegar al gobierno con tan abrumadora mayoría congresal.

La izquierda desunida conforma la tercera fuerza electoral, pero que vota —sobre todo en el sur, ya estaba visto— por quién sea que represente sus opciones. De momento la Vero ha capitalizado ello, pero podría haber sido cualquier otro dirigente que hubiese encabezado esa opción, ya que históricamente ha sido el sur izquierdista el que ha determinado las últimas elecciones; sin perjuicio de representar esa cara olvidada y atrasada de una nación que cree haber ingresado a la modernidad, al desarrollo y al avance económico cuando aún mantiene una lacerante pobreza y niveles de vida intolerables con un sueldo mínimo vital de apenas $250 a pesar de lo cual algunos se llaman a espanto, cuando eso es lo que gastan en un almuercito con dos amigos, vinito incluido.

Algunos partidos han pasado la valla electoral con las justas y la noche de los cuchillos largos anuncia caer sobre su dirigencia. Otros han desaparecido del mapa electoral producto de su poca democracia y pésima conducción. Otros eran meramente ilusión y nunca pasaron —en conjunto— del rubro “otros” con menos del 1%. No se entiende como gente medianamente inteligente puede ser tan ciega al evaluar sus ambiciones personales con sus posibilidades políticas.

Y, finalmente, el partido de gobierno que simplemente ha desaparecido por implosión. Mientras al Presidente le costaba muchísimo mantener su neutralidad en el proceso electoral, como lo manda la Constitución, desde el twitter se lanzaban envenenados dardos que soliviantaban el ánimo electoral sin contribuir en nada.

La mayor prueba: la reciente modificación de la ley de las AFP. El Presidente y el Ejecutivo estaban en contra de su aprobación y los congresistas del partido de gobierno votaron a favor. Como dice el Grupo Río: “una cosa de locos”.

Nota: Tomado de la revista Velaverde, edición 161, del 18 de abril de 2016

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