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LA MASCULINIDAD TÓXICA EN LAS REDES SOCIALES

“Por ejemplo, la masculinidad hegemónica se ha convertido en el referente oficial en espacios virtuales de varones como los grupos de Whatssapp de los colegios de hombres. De hecho, varios amigos míos que se han quejado por las publicaciones machistas terminan siendo censurados por sus excompañeros. “Un amigo mío, que es empresario, va a un matrimonio, toma fotos de otras invitadas por detrás, las sube al Whatssapp y cuando yo le digo que está afectando la intimidad de esas chicas, los demás se burlan de mí”.”

Por: Wilfredo Ardito Vega

El domingo pasado, en el panel de LASA donde estuvimos con Carlos Parodi y David Scott, Laura Balbuena explicó sobre el concepto de masculinidad hegemónica, señalando que es esa manera de “ser hombre” que es más admirada o reconocida en una sociedad.

A mi modo de ver, entre los atributos de la masculinidad hegemónica en el Perú están la fuerza física; la atracción/control sobre las mujeres, que pueda llevar a la obediencia;  la posibilidad de tener varias parejas y que éstas lo acepten; el ejercicio del poder sobre los demás; el éxito económico (demostrado al menos con tener casa propia y automóvil); la capacidad de imponerse sobre otros hombres, derrotándolos de manera verbal o, si es necesario, a golpes (“como hombre”).  El alcohol y las lisuras son atributos que también están presentes en el concepto de masculinidad, desde la adolescencia.

Es evidente que, la presencia de todos estos elementos de manera conjunta resulta minoritaria entre los hombres peruanos. Sin embargo, según explicó Laura Balbuena conforme un hombre se acerca más a este ideal de masculinidad hegemónica, los demás tienden a mostrarle su respaldo. Eso que en la esfera pública puede ocurrir con un futbolista, un empresario o un personaje mediático como Philip Butters sucede también en la clase, el barrio o el centro laboral.

Por ejemplo, la masculinidad hegemónica se ha convertido en el referente oficial en espacios virtuales de varones como los grupos de Whatssapp de los colegios de hombres. De hecho, varios amigos míos que se han quejado por las publicaciones machistas terminan siendo censurados por sus excompañeros.  “Un amigo mío, que es empresario, va a un matrimonio, toma fotos de otras invitadas por detrás, las sube al Whatssapp y cuando yo le digo que está afectando la intimidad de esas chicas, los demás se burlan de mí”.

En estos casos, ya estamos en lo que Laura Balbuena denomina la  masculinidad hegemónica tóxica, que hace daño a otras personas y llega hasta la violencia de género o el feminicidio. La complicidad de quienes no forman parte de esta masculinidad la ejercen quienes buscan culpar o deslegitimar a la víctima.

Resulta interesante cómo esta masculinidad hegemónica se traslada a las redes sociales en donde participan estudiantes universitarios.  Si bien PUCP Fail, Caletas de Cato o Grupo PUCP 21.0 son espacios supuestamente mixtos, con mucha participación de mujeres, predomina un discurso mujer-objeto, chistes y expresiones fálicas similares a los grupos de Whatssapp. En un grupo inclusive se publicó la lista de las “cien chicas fáciles de la universidad”.

Otra forma en que aparece la masculinidad hegemónica es para “poner en su sitio” a una mujer transgresora, como las alumnas que reclaman frente a los comentarios machistas o alguna profesora que parece insensible a los problemas sociales. Aparecen en estos casos verdaderos cargamontones mediáticos, con alusiones a la edad, el tinte de pelo, la vestimenta o la sexualidad.  Como suele ocurrir en otros ámbitos, varias alumnas participan también del linchamiento mediático. De hecho, son las que más descalifican a otras estudiantes llamándolas “feminazi”.

Creo que la necesidad que tienen de “corregir” a la mujer transgresora tiene que ver con la necesidad de aparecer como más femenina o más agradable a los ojos de los hombres. Al mismo tiempo, si los hombres son quienes tienen el poder en esas redes sociales, la idea es acercarse a ese poder, a costa de desacreditar a otras mujeres.

Evidentemente, la forma más violenta en que la masculinidad hegemónica tóxica aparece es cuando se maltrata a las personas trans que existen en la propia universidad. Estos hechos que han ocurrido en la PUCP se hicieron públicos en el mes de febrero, pudiendo apreciarse cuánta intolerancia puede existir en los grupos de jóvenes. Inclusive, algunos alumnos han elaborado la página Pray for Mxlx seguida por 932 personas en su mayoría también estudiantes.  Resulta difícil de creer que tengan tiempo suficiente para dedicarse a elaborar memes, alterar fotos o idear formas de humillar a las personas trans y a otras personas de la comunidad LGTBI como Verónica Ferrari.

¿Qué hacer al respecto?  Pues en primer lugar ser conscientes de que este problema existe: una masculinidad hegemónica que se siente desafiada por mujeres más autónomas, por otras formas de ser varones… y por personas trans.  Como en los casos de violencia doméstica, quienes se sienten desafiados recurren a la agresión.

En algunos casos, ya se debe pensar en una sanción desde las Universidades o las autoridades estatales, pero en este caso, el problema es que los propios operadores de justicia a cargo de aplicar sanciones pueden sentirse bloqueados para intevenir porque se trata, finalmente, de expresiones de la masculinidad hegemónica.

 

 

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