LANZAMIENTO NUEVA COALICION DE IZQUIERDA

LA IZQUIERDA HA MUERTO [Y NO SE HA DADO CUENTA]

Aunque el genial filósofo alemán Friedrich Nietzsche se removería en su tumba si se enterara de que en esta lejana tierra se lo parafrasea para sostener una verdad de Perogrullo, por aquí los cadáveres parecen no haberse enterado de su propio deceso.

Por José Luis Carrillo Mendoza

Sin embargo, ese espectro hiede ya desde 1990. El cuerpo empezó a podrirse en los 80, cuando el Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso hizo realidad lo que otros redujeron al discurso. Cuando empezaron a salir a la luz las atrocidades perpetradas por el grupo maoísta incluso contra campesinos, la grita sobre la “vía armada” se calló.

Se pudrió también porque mataron con sus propias manos y sus discursos falsamente incendiarios a la única criatura más o menos decente que habían parido: Izquierda Unida. Claro, la muerte del socialismo realmente existente y la caída del Muro hicieron lo suyo, pero no tanto como para provocar tan grave ceguera. En otros países de Latinoamérica la unidad permitió hacer frente a peores situaciones.

Contribuyó con esa descomposición, además, el que buena parte de esa izquierda se refugiara en las ONG, una especie de partidos, pero ya no de cuadros, sino de funcionarios y promotores, quienes convirtieron a sus antiguas “bases populares” en “beneficiarios”, al más puro estilo de la derecha paternalista. Lo dijo bien Alberto Flores Galindo en su pronta y lamentable carta de despedida: “[…] muchos han separado política de ética. […] Mientras el país se empobrecía de manera dramática, en la izquierda mejoraban nuestras condiciones de vida. Durante los años de crisis, gracias a los centros [las ONG] y la fundaciones, nos fue muy bien y terminamos absorbidos por el más vulgar determinismo económico”. Entonces, el vital impulso por el cambio se corrompió para dar paso al “sueño de la ONG propia”.

Marcha Barrantes

A la tibieza del segundo Belaunde y el desastre del primer Alan se sumó la barbarie de las Fuerzas Armadas, de la Policía y de SL. No debe de haber otro momento del siglo XX en el que el país haya estado tan partido. En esas circunstancias, presa de una enorme ceguera, esa izquierda contribuyó al triunfo de Fujimori para “cerrarle el paso a la derecha” que sostenía la candidatura de Mario Vargas Llosa.

Incapaz de construirse como una fuerza electoral seria y competitiva, hizo papelones con porcentajes menores de 1% (Villarán y Diez Canseco). Y la señora Villarán ganó las municipales del 2010 gracias a que Kouri fue descalificado. Por supuesto, ni ella ni sus amigos parecieron darse cuenta de verdad tan grande como una montaña. Su gestión —y no hay que ser “castañedista” para decirlo—, al margen de algunos aciertos sobre todo en materia cultural, fue una prueba de la ineptitud de esta izquierda que cree que manejar algo tan complicado como la Municipalidad Metropolitana de Lima es lo mismo que manejar una ONG.

matanza_de_accomarca

Matanza de Accomarca. Perpetrada por el Ejército peruano en 1985. Aproximadamente 69 civiles fueron asesinados.

 

Lo peor, sin embargo, vino luego: la trepada al coche de Humala desnudó no solo su escaso conocimiento de la fuerza que impulsaba la candidatura de Ollanta, sino también su afán de poder a cualquier precio. Por supuesto, el Comandante los dejó en off side no solo con el cambio de “la Gran Transformación” a la “Hoja de Ruta”, sino también con el abandono de esta última para pasar a gobernar para los perdedores, cosa que se ha hecho ya costumbre en el país desde el triunfo de Fujimori en 1990. Aun así, muchos mantuvieron por buen tiempo las migajas que Humala les dejó.

Lucanamarca 1983

69 muertos dejó la masacre de Lucanamarca en 1983 a manos de Sendero Luminoso.

 

 

Es esa misma izquierda la que hoy, a puertas de una nueva elección presidencial y congresal, quiere anunciarnos su renovación. Por lo menos a quienes creímos alguna vez que la izquierda era una apuesta no solo política, económica y socialmente mejor para el país, sino también ética y moral, no nos queda sino la vergüenza ajena. Esa vergüenza que nos produce la foto de los Lerner, los Simon, los Villarán, los Breña Pantoja, los García Naranjo, los Adrianzén…

En el fútbol, dicen que la sabiduría de los grandes jugadores se revela porque saben cuándo retirarse. Los políticos “de izquierda” peruanos no saben nada de fútbol.

Nota del moderador de la página: Quien dirige este blog no comparte necesariamente la opinión del autor, viejo amigo de letras y copas; y por ello precisamente cree en la solvencia de su pluma y en la pluralidad de sus ideas, sobre todo si están bien fundamentadas. Sea pues este artículo un ejercicio de libertad de expresión y opinión que deseo practicar.

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