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LA ANIMALISTA Y LAS REDES

(…) “Así pensaba sin duda Myriam Jouglet, una militante animalista francesa de 57 años, dedicada a la fabricación de quesos veganos. Hace dos semanas, ella expresó su satisfacción en Facebook porque uno de los fallecidos en el atentado ocurrido en la ciudad de Trebes era carnicero, dando a entender que merecía una muerte violenta. Ante las críticas que comenzó a recibir, ella señaló que se trataba de una publicación privada, dirigida solamente a sus amigos Es más, anunció que se quejaría por hostigamiento y acudiría a buscar ayuda a las asociaciones de defensa de los animales.” (…)

Por: Wilfredo Ardito Vega

Muchas personas en el Perú aún creen que las redes sociales son un “espacio de absoluta libertad” sin mayor regulación o control. Como mucho, quien escribe un mensaje violento, agresivo o desagradable corre el riesgo de merecer la desaprobación de las personas más sensibles… y a veces precisamente eso es lo que se busca, en un intento de llamar la atención.

Así pensaba sin duda Myriam Jouglet, una militante animalista francesa de 57 años, dedicada a la fabricación de quesos veganos. Hace dos semanas, ella expresó su satisfacción en Facebook porque uno de los fallecidos en el atentado ocurrido en la ciudad de Trebes era carnicero, dando a entender que merecía una muerte violenta. Ante las críticas que comenzó a recibir, ella señaló que se trataba de una publicación privada, dirigida solamente a sus amigos Es más, anunció que se quejaría por hostigamiento y acudiría a buscar ayuda a las asociaciones de defensa de los animales.

Dos horas después, ella retiró la publicación, pero ya estaba circulando la captura de pantalla. Myriam fue arrestada y tres días después fue condenada a siete meses de prisión suspendida. Las asociaciones de veganos en Francia rechazaron sus palabras señalando que el veganismo es contrario a todo tipo de violencia.

Un proceso similar enfrentó Stephane Poussier, político francés de 61 años, quien, ante el mismo atentado, expresó en Twitter su satisfacción por la muerte del policía Arnaud Bertrome. Pese a que se disculpó ante la familia del gendarme, considerado en Francia un héroe nacional, ha sido condenado a un año de prisión suspendida y siete años de inhabilitación para ejercer cargos públicos. De cualquier modo, el partido de izquierda al que pertenecía también decidió expulsarlo.

Si bien Jouglet y Poussier fueron condenados por “apología del terrorismo”, es evidente que ninguno de los dos tenía mayor simpatía por el fundamentalismo islámico, pero para las autoridades francesas sus acciones en las redes sociales implicaban un respaldo a la violencia.

Las condenas penales se aplicaron con mucha celeridad, debido a que en Francia existe una fuerte preocupación por los extremos a los que puede llegar el odio en las redes sociales. Hace unos años, Christiane Taubira, Ministra de Justicia de origen africano enfrentó todo tipo de insultos, donde se le consideraba un animal. En respuesta a estos y otros episodios de racismo y antisemitismo en las redes sociales, en el 2015 se modificó el Código Penal para precisar que estos hechos deben ser sancionados y tanto fiscales como jueces son muy conscientes de la necesidad de intervenir.

En el Perú, aún existe mucha desidia de las autoridades estatales para intervenir cuando las personas vuelcan en internet ataques racistas, homofóbicos o machistas. Como en el caso de Myriam, algunos militantes animalistas también manejan un discurso muy violento, deseando la muerte de toreros, criadores de gallos o simplemente de quienes comen carne. A nivel legal, el Código Penal considera un agravante del delito de discriminación emplear medios informáticos para discriminar o incitar a la discriminación, pero nadie ha sido hasta ahora sancionado a pesar que, como ocurrió en Francia, es muy fácil obtener las pruebas de este delito.

Sin embargo, ya existen casos en que las personas afectadas están acudiendo a los tribunales para entablar procesos por difamación. En un caso que conocí el año pasado, el afectado ha pedido cuatro años de prisión y treinta mil soles de multa por una publicación que estuvo una mañana en un muro de Facebook.

Hace algunos meses, la PUCP ha decidido modificar los Reglamentos Disciplinarios de estudiantes y docentes para incluir como falta grave el empleo de las redes sociales para prácticas de hostigamiento o para dañar la imagen de otra persona o de la Universidad. Me parece que otras Universidades se encuentran en este camino.

Se trata de aprender a tener mucha cautela cuando se emplean estos mecanismos para evitar emplear expresiones ofensivas, violentas o hirientes. Esto incluye aprender a manejar lo que uno escribe en grupos de Whatssap, grupos de Facebook, páginas de cursos o también en el propio muro.

Quienes acudieron al tribunal donde Myriam Jouglet fue procesada señalaron que sin duda ella había tenido una vida muy dura y había abrazado el animalismo radical como una respuesta frente a otros problemas. Muchas personas que no están en esta situación deberían ser más prudentes en las redes sociales antes que sea necesario acudir a normas y reglamentos para plantear sanciones efectivas.

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