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IDICE, LA ‘PURA VIDA’ DE LAS ENCUESTADORAS

“En la última elección presidencial, todos fuimos testigos de que los resultados ofrecidos por IDICE eran muy opuestos —groseramente opuestos— al resto de encuestadoras. Esta empresa durante toda la campaña aseguraba que Alan pasaría a segunda vuelta; sin embargo, cuando algún periodista solicitaba ver los muestreos estadísticos, la respuesta era como oír llover.”

Por: Eduardo Abusada Franco


“ … pues el benemérito que todo lo sabía no supo nunca que desde los tiempos de José Ignacio de la Barra le habíamos instalado primero un transmisor individual para las novelas habladas de la radiola y después un circuito cerrado de televisión para que sólo él viera las películas arregladas a su gusto en las cuales no se moría sino los villanos, prevalecía el amor contra la muerte, la vida era un soplo, lo hacíamos feliz con el engaño como lo fue tantos tardes de su vejez con las niñas de uniforme que lo habrían complacido hasta la muerte si él no hubiera tenido la mala fortuna de preguntarle a una de ellas qué te enseñan en la escuela y yo le contesté la verdad que no me enseñan nada señor, yo lo que soy es puta del puerto…”. La cita es de mi libro favorito de Gabo: El otoño del patriarca. Y me sirve para retratar una situación que, ya más tranquilo al paso del tiempo, se puede observar de manera más calmada, y, por tanto, con menos apasionamiento. Me refiero a la encuestadora IDICE. Al igual que el personaje de García Márquez, IDICE funcionaba (lo digo en pasado, porque veo que su web no abre y la página que encontré de Facebook no actualiza desde mayo de 2016) como lo hacían los adulones del longevo dictador caribeño de la novela. Hacían los mapeos a la medida que Alan García quería ver, tal vez, para que su enorme orgullo de heliogábalo del poder, no se vea opacado por las mundanas estadísticas. ¡Las matemáticas para los mortales, no para los dioses!

En la última elección presidencial, todos fuimos testigos de que los resultados ofrecidos por IDICE eran muy opuestos —groseramente opuestos— al resto de encuestadoras. Esta empresa durante toda la campaña aseguraba que Alan pasaría a segunda vuelta; sin embargo, cuando algún periodista solicitaba ver los muestreos estadísticos, la respuesta era como oír llover. Recuerdo perfectamente una entrevista que le hizo en radio el periodista Juan Carlos Tafur a la Lourdes Flores, como recordamos, candidata a la vicepresidencia en la alianza APRA-PPC. Tafur le hacía ver que no tenían posibilidades en el voto de pasar al balotaje. Lourdes le replicaba que “según IDICE” era otra la historia. El periodista le reclamaba que no había ninguna lógica y que quería ver las muestras. Lourdes, como quien se hace el sueco, trató de desviar el tema, y le dijo algo así: “nosotros tenemos nuestras propias encuestas”. O sea, salió del trance al estilo Toledo, con una mentira.

En defensa de Lourdes Flores, debo decir, a fin de cuentas, que sería bien estúpido que diga la verdad: “Sabes qué, Juan Carlos, estamos jodido”. Aunque todos sabíamos ello (incluso IDICE), desde luego, la compulsiva candidata no lo iba a decir. Es natural, pues estaba en campaña (con admirable terquedad). Sin embargo, la empresa en cuestión, la lisonjera de García, sí tiene exigencias más concretas. Exigencias de ley.

Como cualquier empresa, las encuestadoras tienen un objeto social y deben ajustarse a él. Yo tengo participación social en unas empresas, y veo aspectos legales. Para cualquier licencia, a los empresarios chicos poco más y nos piden hasta partida de nacimientos de nuestras mascotas. En cambio, con las empresas grandes o con buenos contactos políticos miran para otro lado.

Burla al consumidor

Aún seguimos en la resaca de la “presunta leche” Pura Vida, y se ha demostrado cómo los consumidores han sido burlados. Al igual que empresa Gloria, una firma de sondeos de opinión también debe ceñirse a ofrecer un producto y/o servicio fidedigno, pues ese es su objeto social. Si la gente de IDICE quería hacer campaña por Alan, bien hubieran podido crear una empresa cuyo objeto social sean las relaciones públicas (y la ficción, desde luego).

Es por ello que la ley orgánica del Jurado Nacional de Elecciones permitió que exista un reglamento para las encuestadoras. Por lo visto, la fiscalización de las mismas, para que IDICE publique tamañas mentiras, parece puro verso. Apenas horas antes de la primera vuelta, el publicista de Alan, Hugo Otero escribía en su tuiter: “Alan pasa a la segunda vuelta y vence a los infames”. En verdad, a este paso, a lo que pronto va a pasar es a la clandestinidad. Por cierto, las falsedades de IDICE fueron muy difundidas en su momento por Phillip Butters, el amiguísimo de Alan, quien hasta entrevistaba en su programa al gerente general de IDICE, aprista confeso. De yapa, Mario Hart servía de caja de resonancia del fraude. IDICE dijo días antes de la primera vuelta que Alan tenía casi 15 puntos. La excusa de la empresa, luego de los catastróficos resultados (para Alan, pues yo sí que los celebré) fue: “Es que se desinfló” (¿?) Ni que fuera un globo (doble ¿?).

Jejejeje...

Jejejeje…

Corolario: ¿No es, acaso, justo que así como se fiscaliza a empresas como Gloria y se les sanciona por vender otra cosa a lo que ofrecían, corresponde también juzgar a IDICE por obvio fraude al consumidor? Esto, sin duda, se va a repetir. El JNE terminó favoreciendo a García haciendo que el Apra pase la valla para mantener su inscripción, cuando no le correspondía por haber hecho alianza con el PPC. Demás está decir cómo sacaron a Julio Guzmán y Acuña (sobre este último, lo mismo hizo Keiko y la dejaron seguir en carrera). Hace poco, le perdonaron a su partido una fuerte multa tras comprobada trampa de de Vladimiro Huaroc. No es que nos vean la cara de cojudos, sino que mientras tengamos presidentes de gelatina como PPK, el JNE estará al servicio del “enmierdamiento” de la voluntad popula

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