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En defensa de las casonas

(…) “Es allí donde entra esta iniciativa consistente en que los propietarios pueden vender los aires, es decir, el derecho de construcción de determinados pisos. No se les construye allí, sino que la empresa que compra ese derecho se lo lleva a otro lado del distrito, donde puede levantar edificios de acuerdo al Plan Urbano, y eleva allí los pisos virtuales que ha comprado. Dicha experiencia ya se ha implementado con éxito en lugares como Sao Paolo, Ecuador, Cuba, Colombia y Nueva York. ” (…)

Por: Eduardo Abusada Franco


Siempre me ha gustado la Historia. Aquello que sobrevive al presente simplón. Dentro de ese gran campo me apasiona, cómo no, el patrimonio arquitectónico y monumental. Tal vez sea porque pasé varias temporadas de mi infancia en la centenaria casona de madera de mi abuela en Mollendo. La escalara de caracol, las copas en las columnas, las rejas adornadas, las buganvilias, la huerta, la madera de pino oregon… todo ello puede ser que haya afianzado mi gusto por las casonas de valor patrimonial. Acompaño a amigos expertos en el tema a visitar varias por Lima, siendo yo apenas un diletante. El patrimonio arquitectónico no solo atrae a más turistas, sino que dan identidad a un lugar, sentido de pertenencia a los habitantes, amor por el espacio y respeto por el mismo. Te hace saber quién eres, de dónde vienes.

Los últimos 26 años de mi vida los he vivido en el distrito de Miraflores. Desde que llegué, en 1992, he visto como poco a poco, las bellas casonas que me quedaba apreciando tantas veces, han caído de una en una. Ahora que hablan de Jorge Muñoz como opción viable para candidato a Lima Metropolitano, no puedo evitar mencionar que fue en sus gestiones como alcalde miraflorino cuando más se ha acelerado la desaparición del patrimonio arquitectónico para darle paso al cemento. Edificios totalmente desangelados se han levantado al por mayor en Miraflores. Incluso, hay zonas donde ya no pasa el sol. Por ello, es que esa campaña de “LimaFlores”, que exhibe Muñoz como candidato metropolitano, no me gusta para nada. No quisiera ver destruido lo que aún queda del patrimonio de Lima (tan abandonado por Castañeda) para dar paso a más y más edificios. Es conocido lo que pasó con la bella Casa Marsano, demolida en 2002 (durante la gestión de Bedoya de Vivanco) y hoy convertida en un cuadrado feo donde funciona ‘CompuPalace’. Esa mansión nunca llegó a ser declarada patrimonio histórico por el INC de entonces.

Varias familias heredan hermosas casonas. En principio parece una gran golpe de suerte —y de hecho lo es—, pero cuando son declaradas patrimonio arquitectónico por el Ministerio de Cultura se les hace un problema. Por motivos económicos, algunos propietarios desean vender el lugar como predio; pero a las empresas —como es habitual— no les interesa la cultura, y desean tales extensiones de terreno para levantar edificios de departamentos. Entonces, se quedan trabados los propietarios pues no pueden construir allí edificios al tener declaratoria de patrimonio. Es allí donde entra esta iniciativa consistente en que los propietarios pueden vender los aires, es decir, el derecho de construcción de determinados pisos. No se les construye allí, sino que la empresa que compra ese derecho se lo lleva a otro lado del distrito, donde puede levantar edificios de acuerdo al Plan Urbano, y eleva allí los pisos virtuales que ha comprado. Dicha experiencia ya se ha implementado con éxito en lugares como Sao Paolo, Ecuador, Cuba, Colombia y Nueva York. 

Ahora bien, volviendo al candidato Muñoz, resulta contradictorio que Miraflores, justamente, tenga una ordenanza para ‘venta de aires’. Es más, incluso ya se han dado certificados para vender pisos virtuales a vecinos propietarios de casonas. Tal es el caso de ‘El Palecete’ (la Casa Suárez), en la cuadra 42 de la Av. Arequipa. Hermosa construcción que ha sido restaurada y que es una copia a menor escala del Palacio de Gobierno. No obstante, la municipalidad  local no puso nada para su restauración, pero sí estuvo presta en la inauguración. Como sea, espero, con toda mi nostalgia, que gane quien gane, se tomen más medidas para preservar el patrimonio de Lima, la que alguna vez fue una hermosa ciudad, y que no sólo la recordemos en fotos.

 

 

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