julio guzman

BOCATTO DI CARDINALE

“La de Guzmán tampoco fue una acertada defensa. Su responsable hablaba culposamente, casi con miedo, ni se le oía y no tuvo mejor idea que empezar “saludando” a las mujeres del JNE (sin haber fémina en el tribunal) y a una exfiscal suprema lamentablemente fallecida. Un poco más y saludaba a la Beatita de Humay y a Santa Rosa de Lima”.

Por Aníbal Quiroga León

Han resultado conmovedoras las lágrimas de cocodrilo que al unísono han derramado los diferentes candidatos a la Presidencia de la República ante las decisiones del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de excluir a César Acuña y a Julio Guzmán, aún cuando por razones muy diferentes y con votaciones disímiles. Sus frustrados partidarios serán, qué duda cabe, bocatto di cardinale para los candidatos que quedan en la campaña electoral.

Acuña ha aceptado con tristeza su retiro. Lo decían sus gestos y tono de voz al anunciarlo. Guzmán recurrirá en vía extraordinaria (una reconsideración) ante el JNE para que revire su decisión —dada con frágil mayoría 3 a 2— por afectación al debido proceso conforme a las reglas del propio JNE.

Ya habíamos adelantado (Velaverde No. 155) que la candidatura de Acuña estaba muerta y la de Guzmán lucía agonizante. Pero no ha muerto y si logra revertir la votación de 3-2 a su favor ganará el recurso extraordinario manteniéndose en la campaña electoral. No la tiene fácil, pero no es imposible. Tan solo le falta un voto. Podría haber golpe en la polla.

El recurso extraordinario no es meramente formal, como algunos repiten en sonsonete de consuno con la vocera del JNE —que del debido proceso sabe poco— desinformando a la gente. Es difícil ganarlo. Hay que demostrar al propio JNE que su resolución precedente contiene violación al derecho constitucional al debido proceso, no solo por razones formales, sino también por defecto en la motivación, elemento sustancial del debido proceso y, por allí, se puede revisar válidamente el fondo de lo que —en principio— se considera mal resuelto, corrigiéndose en vía del recurso extraordinario, dándose la razón al recurrente. La alegación de afectación constitucional por defecto de motivación o motivación aparente contra procesos jurisdiccionales es la causal más invocada. Baste revisar las estadísticas.

Pero ha sido evidente, apreciadas en directo a nivel nacional, que las defensas de Acuña y Guzmán en el JNE, donde se jugaban la vida, no han sido —precisamente— de las mejores, ni las más felices. Ese ha sido un grave y fundamental error estratégico y si la de Guzmán no cambia en 180°, difícilmente saldrá victoriosa, debiendo postergar las ambiciones de su defendido hasta el 2021.

No necesariamente un buen abogado será un buen litigante o abogado de tribunales. Hay un tema de “destreza legal” que poco se toma en cuenta y que, en estos casos, resulta capital (1 **). Ni el hecho de ser profesor, ni tan siquiera haber sido magistrado o decano del Colegio de Abogados califica para ser un buen informante y/o defensor. En un caso trascendente —y vital— hay que tener experiencia, personalidad y solera en el litigio constitucional-electoral. Las exposiciones fueron sosas, anodinas, reiterativas y con lugares comunes. No aportaron al debate ni estuvieron destinadas a persuadir a los magistrados, ya que el alegato era para ellos, y no para la tribuna y/o las cámaras. Resulta inadmisible que un defensor ataque al presidente del tribunal, ya que con eso solo logra ponerlo su contra. Ahí está el resultado: 5-0. ¡Qué buena!

La de Guzmán tampoco fue una acertada defensa. Su responsable hablaba culposamente, casi con miedo, ni se le oía y no tuvo mejor idea que empezar “saludando” a las mujeres del JNE (sin haber fémina en el tribunal) y a una exfiscal suprema lamentablemente fallecida. Un poco más y saludaba a la Beatita de Humay y a Santa Rosa de Lima. Lindo gesto pero totalmente improductivo, huachafo y fuera de lugar, ya que no dijo nada y solo consumió —con tan folclórico introito— valioso tiempo sin aportar al debate: persuadir a tan solo un magistrado con sus argumentos legales para ganar por mayoría, ya que traía dos votaciones previas con 3-2 en contra. Y cuando el tribunal le hizo una pregunta no supo qué responder (?). Ese fue el punto de inflexión de su caso. Un ejemplo forense de lo que no debe ser un informe oral.

Acuña ya salió de la carrera electoral, Guzmán se mantiene en cuidados intensivos. Tiene más probabilidades de terminar purgado que de permanecer en el proceso eleccionario. La palabra final del JNE aún no está dicha. Guzmán se debate entre la vida y la muerte pendiendo de un solo voto. ¿Lo podrá conseguir? Nadie lo sabe, pero si lo hace —y creo que merecería hacerlo— deberá replantear íntegramente los fundamentos y metodología de su defensa. Si no acabará frito pescadito.

1 (**) A.Quiroga L.- “La destreza legal como parte de la enseñanza del derecho”; Libro Homenaje a Jorge Avendaño; F.-Ed., PUCP; Lima, 2004; t. I.
Nota: Tomado de la revista Velaverde #156, del 14 de marzo de 2016

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