Alfredo Barnechea

BARNECHEA Y EL APRA

“Barnechea fue aprista”, repiten los desinformados. “Barnechea es un inflitrado aprista”, dicen los conspiranoicos. “Barnechea se porta como un gamonal en sus fotos”, afirman, con seguridad, los tendenciosos.

Por Víctor Liza

En el Perú mucha gente fue aprista.
Alfonso Barrantes fue aprista.
Juan Gonzalo Rose fue aprista.
Magda Portal fue aprista.
Luis de la Puente Uceda fue aprista.
Ciro Alegría fue aprista.
Luis Alberto Sánchez, nuestro último intelectual-político, lo fue hasta el último día de su vida.

Todos ellos, en una etapa de su vida algunos; hasta el final de sus vidas otros, se aferraron a lo que en un momento significó el Apra.

El Apra ha sido, durante muchas décadas, el partido del pueblo peruano. Desde una perspectiva nacional popular, supo recoger las demandas de los trabajadores, de los estudiantes, de las clases medias explotadas; y supo proponerles sueños, esperanzas. A causa de eso, miles de militantes se sumaron y por ello sufrieron cárcel, destierro e incluso el martirio.

El Apra también fue el partido de las alianzas parlamentarias contranaturas, como la de los años 60 con los odriístas, sus perseguidores en los 50. Por eso, muchos se fueron. Algunos prefirieron quedarse con las izquierdas que simpatizaban con las guerrillas. Otros se fueron con Velasco, como Carlos Delgado, su asesor chiclayano. Los demás quedaron en el limbo político.

El Apra fue también el partido de la Constitución del 79. El del fracaso económico y la hiperinflación. El de la resistencia a la dictadura de Fujimori.

Desde el siglo XXI, con un García todopoderoso, el Apra dejó de ser el Apra. Ahora es un partido conservador más, como el PPC. Por eso, no es raro que se hayan juntado.

Que Barnechea haya sido aprista no tiene nada de malo. Lo fue porque en su momento quiso sumarse a esa esperanza. Se alejó cuando se dio cuenta que ya no lo era. Y así procedieron muchos apristas. Lo único que se les quedó fue una buena escuela política.

No tengo seguridad de votar por él todavía, pero es el que tiene la propuesta más consistente para hacer del Perú un país distinto, alejado del modelo de Fujimori. Que gente como Carlos Adrianzén, Jaime de Althaus y otros lo golpeen en El Comercio, es una buena señal.

Y su supuesto aire “pituco” solo es el delirio de quienes lo ven como un peligro desde la izquierda, esa misma izquierda que tiene un 80% de votantes del sector A/B, que no tiene pueblo. Ese pueblo que no quiere al fujimorismo, y que desde la aparición del Apra, y su decepción por la Izquierda Unida de los 80, busca una esperanza de cambio.

One Comment

    • Javier G. Cano Bolivar
    • 19 febrero, 2016
    • Responder

    Alfredo Barrenechea es un buen prospecto que debuta en las ligas mayores para competir por el sillón presidencial, de esta campaña aprenderá muchísimo y estará a punto para las elecciones 2021.

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