ASÍ SE ‘COIMEA’ A ALGUNOS POLICÍAS

Recuerdo que tenía unos 10 años cuando pasaban un comercial que me emocionaba. Un policía mutilado, con impecable atuendo verde sobre una silla de ruedas, decía algo así: “Perdí un brazo, perdí una pierna, pero no he perdido mi uniforme”.

Él hombre quedó incompleto, si mal no recuerdo, al tratar de desactivar una bomba senderista. Como él, hay aún otros policías héroes anónimos. Muchos más de los que creemos, pero pocos para el país —y la Policía— que queremos.

Lamentablemente, todo lo que un buen hombre consigue es tirado al traste de un porrazo por otros policías corruptos. Hay que decirlo sin eufemismo, es lo que son: ¡Corruptos! Dice el cliché que un solo hombre puede hacer la diferencia; pero eso no es cierto. De poco sirven aquellos héroes anónimos si no se extirpan como un cáncer contagioso a los efectivos malogrados. Hemos visto en la última semana una andanada de videos donde se ve a estos efectivos abusar de su uniforme. Ellos se llenan la boca diciendo que son “la autoridad”, que representan a la patria. Sin embargo, como en el verso de Benedetti, la cierto es que creen que la patria es otro pleonasmo. Una redundancia en un país donde todos son “patriotas”, cantan el himno nacional a gritos, maldicen a los chilenos y consideran que la excitante celulitis de Tilsa es un problema de Estado.

No vengan con la vaina de que intervienen a carros “sospechosos”. Viéndolo bien sí son sospechosos, pero de que les falte un documento para poder sacarles una coima. Preferiblemente si no tienen el permiso de lunas polarizadas (con esa caen todos). Bien el ministro Urresti se dio cuenta de ello, de que el fin no es el orden, sino sacar un dinerillo extra. Buenos, todos nos hemos dado cuenta de ello hace tiempo, pero ningún ministro se atrevía a quitarles su coto de caza con la excusa de que se “no ganan bien”. Yo tampoco gano bien y no ando extorsionando gente, como muchos amigos periodistas que ganan miserias y no andan ajustando a los investigados. Los uniformados han hecho espíritu de cuerpo y se zurran en la instrucción de Urresti de no intervenir autos si no es en operativos, a sospechosos o flagrantes, y solo por los Halcones y la Policía de Tránsito. Desde luego que está mal que los conductores también ofrezcan pequeños sobornos, pero francamente hay papeletas impagables por su precio y siempre los avispados policías sacan un argumento inapelable: “Esta falta es retención de vehículo”.

14.02.15, Así se coimea a algunos policias

Hace uno meses compré una moto. En mi ansiedad para probarla me la llevé sin placas a casa. Le estuve al día siguiente dando vueltas a la manzana para que asiente el motor y porque no entendía el funcionamiento del shock. De pronto, me paro un policía y me puso hasta precio: “Uno, que sea”, me dijo. ¿Uno?, dudé (‘la saqué barata’, creí por un segundo). ¡100 pues!, replicó. Le di lo ofrecido, y luego hasta se puso a enseñarme cómo asentar el motor. A los dos días me volvió a parar el mismo señor. No cometí ninguna falta, era solo que mi auto tenía lunas polarizadas, pero tengo permiso. Al volver con mis documentos me dijo: “Eduardo, ¿te acuerdas de mí? Me diste un billete falso”. Resulta que el “uno” que le alcancé era ‘chueco’; y el estafado policía exigía que se lo cambie. Pero, como dice el refrán, ladrón que roba ladrón, cien años de perdón. Así que quedamos solo como buenos amigos… amigos unidos por la coima, se podría decir.

 

Por Eduardo Abusada Franco @eabusad (Columna del 14.02.15 en diario Karibeña)

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