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A MÍ NO ME ENGAÑAS, IBERICO

La elección de Luis Iberico como presidente del Congreso de la República 2015-2016 plantea cambios radicalmente inesperados en el eje de la política nacional.

Recordemos que el flamante hombre fuerte del Poder Legislativo, aquel excolega partidario y otrora amigo de ‘Popy’ Olivera en el FIM, cercanísimo de Baruch Ivcher y compañero de ruta de Pedro Cateriano en el toledismo, tuvo como operadores más visibles de su campaña para la presidencia del legislativo, entre los militantes naranjas, nada menos que a Héctor Becerril y Juan Díaz Dios (de este último no puedo olvidar la tremenda patinada de dar por cierta una sátira de humor del genial Yuri Rodríguez en la revista Velaverde y presentarla como gran denuncia).

Iberico, aquel verdugo del vladivideo, encajó y sintonizó perfectamente en la estrenada estrategia keikista de desmarcarse del ‘albertismo’ y ‘vladimirismo’ de los infames años noventa, especialmente de ese sector militar y de Inteligencia que sostuvo, desde el SIN y las Fuerzas Armadas, el proyecto político fujimorista. Así las cosas, no ha sido casual el acercamiento y dizque “conversaciones” políticas recientes entre Keiko y personajes como Fernando Rospigliosi y Juan Sheput, entre otros abiertamente menos discretos, con miras a aggiornar una colectividad naranja más liberal, pro empresarial y menos autoritaria; es decir, más atractiva electoralmente con miras al 2016, que la imagen recia noventera. La lectura se cae de madura: constituir una reserva de cuadros públicos claves para temas donde Fuerza Popular tiene una pesada mochila y enorme pasivo, como es el manejo de los servicios de inteligencia (el exSIN y hoy DINI), las Fuerzas Armadas y, en general, los asuntos de seguridad nacional.

Ejemplos hay de sobra. En el primer gobierno de Alan García existió también chuponeo a teléfonos fijos, como lo demostró una comisión investigadora parlamentaria en 1990. Es por ello que García en su segundo gobierno decidió deshacerse de todo lastre que lo relacione con esos procedimientos (en teoría, al menos). Conocido es que le bajó el dedo al mítico líder aprista Agustín Mantilla, relacionado a todo lo lúgubre en los sistemas de seguridad del Estado. En tal orden de ideas, en su segundo periodo (2006-2011) no se le pasó por la cabeza a García convocar para manejar la Inteligencia nacional a los generales del Ejército Edwin ‘cucharita’ Díaz o Julio Velásquez Giacarini, los exjefes del SIN durante el primer alanismo.

Es así que en la lectura que acá esbozamos, Iberico, el verdugo del vladivideo, podría convertirse hoy en el político “bisagra” que viabilice la llegada al poder de Fuerza Popular en el 2016. La lavada de cara que pretender darse el fujimorismo es de tal magnitud que se organiza ahora con base, precisamente, en los enemigos y perseguidos del SIN entre 1992 y el 2000.


Para bien o mal, Iberico demostró que gran parte del arte de la política consiste en el preciado don de la ubicuidad y sentido del timming (momento). Esto supone también que la alianza entre el fujimorismo con Alianza para el Progreso (de César Acuña) y el PPC, que en materia económica coinciden y no esbozan mayores desacuerdos con los planteamientos y propuestas centrales de la hija del reo Alberto Fujimori, ya está consumada. No es casualidad que Acuña anuncie su candidatura presidencial luego de la elección de Iberico. Lo cual sería solo un aspaviento, pues nuestras fuentes nos aseguran que los coqueteos entre Acuña y Keiko ya se vienen dando. El hombre de la raza distinta solo le restaría votos a PPK para endosárselos a Keiko en una segunda vuelta.

Para apuntalar nuestra interpretación hay un datito que también encaja. Resulta coincidente que otro personaje perseguido por el SIN de los años 90, el especialista Enrique Obando, sea nada menos que el actual Secretario Técnico y reformador de la actual DINI nacionalista. El detalle es que es cercano a Iberico.

En cualquier caso, sea cual fuese la lectura, el escenario total de campaña ya está servido. No obstante, en lo personal, apostaría doble contra sencillo que al fujimorismo le saldrá el tiro por la culata. Al controlar la mesa del legislativo el año que queda —vía Iberico— tan solo mostrará sus fauces y evidenciará sus malos manejos y blindajes a sus congresistas, mientras que se gastará en atacar a un oficialismo ya derrotado antes de la partida. El hecho de que Omar Chehade, quien besaba el suelo que Nadine pisaba (figurativamente hablando, no quiero recibir demandas), dé muestras de rebeldía, significa que el humalismo ya tocó fondo. El teatro de la política de pronto se ha puesto de cabeza, y ahora el oficialismo (o lo que queda él), se convertirá en oposición en el parlamento. Sálvese quien pueda, es la frase que en estos momentos le convendría a Chehade. Se adelantó el 2016.

Por Eduardo Abusada Franco

Publicado en Diario 16

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