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A Bolognesi aún le quedan cartuchos

“Nunca reclames nada, para que no crean que mi deber tuvo precio”, le escribió en su última carta a doña Margarita, su esposa. Sabía el viejo coronel que la hora suprema e inapelable estaba cerca. El general Baquedano mandó a un emisario a intimar el rendimiento de la plaza. Consultando a su Estado Mayor, si apoyaba su decisión, la respuesta es harto conocida: “Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. Y así fue. De tal manera, con su heroico sacrificio, más allá del deber ya cumplido, el coronel Francisco Bolognesi pasaba a la historia. Sin embargo, estos días he tomado conocimiento que en los libros de historia escolares, más bien está de pasada nomás.

La semana pasada se celebró el ‘Día de la Bandera’, que toma como fecha el sacrificio de Bolognesi y los bravos que defendieron Arica. Una madre de familia comentó en el tuiter que en el libro escolar de su hijo no salía nada de Bolognesi. En principio, no le creí. Consulté con otra mamá que tiene su hijo en tercero de secundaria en colegio nacional, y otro amigo que es profesor. Ambos me dijeron que no sale nada en el texto escolar. Revisé el currículo escolar en la página web, y tampoco hay nada referido en los héroes. Entiendo que este documento es solo una guía, pero me quedé con la duda. De chiquillo, en el colegio y en el barrio, Bolognesi era uno de los peso pesados de la historia. No recuerdo si eran de Huascarán o Navarrete, pero cada año era de ley ir a comprar tus láminas con la efigie de ese hombre con pinta bastante mayor, chiva y bigotes blancos, pero que aún desde el suelo daba batalla. “Que muerda y vocifere vengadora, ya rodando el en polvo tu cabeza”, escribió Almafuerte. Bolognesi hizo ello y más. Su sacrificio llenó de sentido a muchas generaciones de peruanos, les dio un motivo para inflar el pecho.

Por ello, infaltable era tener la lámina del coronel en tu cuaderno, salvo para los que sabían dibujar. Yo lo hacía bien, y hasta le dibujaba los cuadernos a mi hermano, porque su Bolognesi más parecía Salvador Dalí. Como sea, la lámina terminada de darle un toque elegante a la tarea. Pero volviendo a lo que contaba, llamé al Ministerio de Educación todo el día hasta que alguien me explicó que el material de texto, “por espacio”, es solo referencial, pero que tiene que complementarse con libros de la biblioteca del colegio. Amable el hombre, me escaneo el material y apenas sale una infografía con un parrafito de menos de 40 palabras sobre el héroe. Decidí ir a un colegio nacional por mi casa (no diré cuál, ni con quién hablé), y tuve una agradable conversación con la subdirectora y un anciano y venerable profesor de historia. Me explicaron que ahora la estrategia es desarrollar “competencias y habilidades”, pero que lamentablemente ya no ponen los contenidos. Depende del docente brindarlos. Es más, el funcionario del Ministerio me dijo que ellos proveían de libros para las biblioteca de los colegios, pero en ese colegio me explicaron que tienen un paquete mínimo y que la colección de Basadre se las donó la municipalidad local. Es más, ni siquiera hicieron formación por el Día de la Bandera, porque el ministerio lo ha prohibido por el ¿sol?

Así de insuficiente son los contenidos respecto a nuestros héroes. Esta es la generación del “videoniño”, como explicaba Sartori, donde las mentes son bombardeadas a cada hora por la televisión y su contenido basura. Al menos, los colegios deberían ofrecer contenidos con mejores referentes. Tiemblo de pensar en niños que juegan a ser Mario Hart y no saben quién es Bolognesi. Eso pasa cuando se le deja la educación a ministerio de tecnócratas, que creen que la historia se mide en términos de costos de mercado.

Por: Eduardo Abusada Franco


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