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LA DESTRUCCIÓN DE LA AVENIDA SALAVERRY

“Los árboles dan sombra, protegen del calor, proporcionan oxígeno, pero en Lima son eliminados de manera sistemática como si fueran una plaga. Las fotos antiguas muestran cuántos árboles había en la Plaza Italia, la Plazuela San Francisco o la Alameda de los Descalzos (que se llama alameda, precisamente porque se podía pasear bajo los árboles), pero todos fueron talados. Entre las últimas víctimas de la gestión de Castañeda están las sesenta palmeras taladas en mayo en San Martín de Porres y los tres ficus de la Plazuela de Santo Domingo”.

Por Wilfredo Ardito Vega

La semana pasada, quizás alentado por su elevada popularidad en las encuestas, el Alcalde de Lima realizó un anuncio tan faraónico como terrible: establecer cinco bypasses en la avenida Salaverry. Naturalmente, ese proyecto implicaría la tala de centenares de árboles, convirtiendo en un viaducto de cemento a la que alguna vez fuera una hermosa avenida.

La propuesta de Castañeda ha causado el rechazo generalizado de los vecinos de los dos distritos que atraviesa Salaverry: Jesús María y San Isidro. El alcalde de este último, Manuel Velarde, cuestionó una obra tan absurda, precisando además que no se puede gobernar la ciudad pensando solamente en el 15% de limeños que posee automóvil.

En sus gestiones anteriores, el Alcalde Castañeda buscó mostrarse como promotor de espacios públicos, siendo emblemáticos el Parque de la Muralla y sobre todo el Parque de las Aguas.

Desde el año pasado, tiene una perspectiva muy diferente: el Parque de la Muralla se encuentra clausurado y el proyecto Río Verde, que implicaba un conjunto habitacional para la población shipiba de Cantagallo y la creación de 25 hectáreas de parques fue cancelado. Los fondos para este proyecto se usaron para el improvisado bypass de la avenida 28 de julio. Sordo a críticas y advertencias técnicas, el Alcalde dispuso ejecutar la obra, eliminándose decenas de árboles en las avenidas Arequipa y Wilson.

Meses después de su inauguración, el bypass no ha implicado mayor fluidez en el tránsito y los peatones deben caminar mucho más que antes. Eso sí, se estrecharon las veredas de manera irresponsable al ser zonas de mucho flujo peatonal por la cantidad de institutos y universidades que existen y por los transbordos que los pasajeros deben hacer ante la cancelación de muchas rutas.  Muchas personas con discapacidad se encuentran entre los principales afectados, porque al lado del bypass se encuentra el CONADIS (Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad)

En otro lugar de Lima, Balconcillo, la Municipalidad también proyecta destruir la avenida Las Américas, con árboles y áreas verdes, para construir un viaducto, lo cual ha originado las protestas organizadas de los vecinos.

No es Castañeda el primer alcalde limeño que busca enfrentar las congestiones de tránsito con grandes obras de cemento: lo hizo también Andrade al construir la Vía Expresa Javier Prado, eliminando los árboles y la amplia berma central.

Los árboles dan sombra, protegen del calor, proporcionan oxígeno, pero en Lima son eliminados de manera sistemática como si fueran una plaga. Las fotos antiguas muestran cuántos árboles había en la Plaza Italia, la Plazuela San Francisco o la Alameda de los Descalzos (que se llama alameda, precisamente porque se podía pasear bajo los árboles), pero todos fueron talados. Entre las últimas víctimas de la gestión de Castañeda están las sesenta palmeras taladas en mayo en San Martín de Porres y los tres ficus de la Plazuela de Santo Domingo.

Ahora bien, aún asumiendo que el Alcalde estuviera sinceramente preocupado por las congestiones viales, esas grandes y costosas obras son mas bien contraproducentes. Desde el antiguo bypass de la avenida Arequipa con Javier Prado hasta el último de 28 de Julio suelen estar saturados de vehículos. Ocurre lo mismo en la Vía Expresa de la Javier Prado que casi nunca es expresa.

Para enfrentar las congestiones de tránsito, lo importante es disuadir a los ciudadanos de usar automóvil, promoviendo que caminen, usen bicicleta o el transporte público. Si las congestiones se han incrementado recientemente es porque más de 30 rutas fueron retiradas por la gestión de Villarán. Muchas personas ahora abordan taxis o colectivos porque no tienen otra forma de movilizarse. Para enfrentar este problema, es indispensable contar con ómnibus que hagan rutas largas, como las líneas que fueron eliminadas (la 73, la 13, el Chama, el Covida, etc).

Lamentablemente, pese a la oposición del Alcalde de San Isidro a los nuevos bypass de Castañeda, en ese distrito también se ha optado por favorecer el transporte privado en desmedro de los usuarios del transporte público. Recientemente se ha retirado las líneas de transporte público que recorrían el Paseo Parodi y la calle Andrés Reyes. Inclusive han sido retiradas de la avenida Rivera Navarrete.

Naturalmente, eso satisface a aquellos vecinos sanisidrinos para quienes el transporte público es casi como un convoy de leprosos: “Esto parecía la avenida Abancay”, declara una vecina del Paseo Parodi.

La mentalidad hostil a los pasajeros del transporte público es la que subyace en muchas decisiones municipales orientadas a favorecer a quienes tienen automóvil.  Esperemos que el rechazo de la población logre que el Alcalde Castañeda dé marcha atrás antes que sea demasiado tarde para los árboles de la avenida Salaverry.

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