Langberg

EL PRIMER CAPO PERUANO VINCULADO CON EL APRA

El ataque cinematográfico a una camioneta de lujo conducida por un millonario joven aprista, hijo de un líder de ese partido asesinado en oscuras circunstancias en el 2011, estrechamente ligado al operador de los narcoindultos Facundo Chinguel, hizo recordar la larga data de los contactos entre el partido de la estrella y el narcotráfico.

Esta figurita repetida, remake, o Leimotiv aprista tuvo su primera aparición en el caso del primer capo peruano, Carlos Lamberg, quien en los años ochentas fue responsabilizado por el cargamento de droga más grande hallado hasta entonces, fue sentenciado y luego, aparentemente gracias a sus amistades en el partido, redujo su condena a la mitad.

VÍNCULOS APRISTAS

El narcotraficante Carlos Lamberg fundó en la década de 1970 el diario PM, un diario popular de extraño formato pequeño, en el que los líderes históricos del partido, León de Vivero y Jorge Idíaquez, influían directamente, según recuerdan crónicas de la época.

En esos años, según dijo el mismo Lamberg en una entrevista con Gustavo Gorriti, quien fue el periodista que impulsó las investigaciones al narcotraficante, tenía constantes reuniones con Víctor Raúl Haya de la Torre, por lo que aseguraba que las acusaciones en su contra eran represalias por su acercamiento a la política y su proximidad al principal líder aprista.

Según la investigación de Gorriti, Lamberg pagó los costos hospitalarios de Haya en un clínica privada hasta su muerte, en 1979; después de la cual, compró la casa en la que el fundador del Apra había pasado sus últimos días de vida, conocida como “Villa Mercedes”.

Al año siguiente, el mismo año de su detención, Lamberg ya era el financista de la campaña electoral de Armando Villanueva del Campo. El narcotraficante quería llegar al poder y había encontrado en el Apra al vehículo perfecto.

Luego de que se descubriera que el financista era un investigado por narcotráfico, después de la campaña de 1980 el Apra formó una comisión investigadora de la que formó parte Alan García, quien luego se quedó con el liderazgo del partido; sin embargo, muchos compañeros y excompañeros apristas indicaron que Lamberg también financió ocultamente la campaña del nuevo líder aprista.

Dicha hipótesis tomó peso cuando, cuatro días antes de que García jurará como presidente en julio de 1985, explotó un laboratorio de pasta básica de cocaína, conocido luego como “Villa Coca”, propiedad de Reynaldo Rodríguez, quien fue socio de Lamberg y tuvo como abogado a Vladimiro Montesinos.

El gobierno de García reemplazó al fiscal a cargo de las investigaciones y puso a otro, Hugo Denegri, que archivó el caso y dejó libre de polvo y pasta al socio de Lamberg, también conocido como “El Padrino”.

Víctor Raúl Haya de la Torre en su lecho de muerte. Acompañado de la cúpula aprista.

Víctor Raúl Haya de la Torre en su lecho de muerte. Acompañado de la cúpula aprista.

EL PRIMER CAPO PERUANO

El 2 de enero de 1980 la Policía detuvo un camión Fiat que transportaba 475 kilos de pasta básica desde Pucallpa hacia Lima y fue el hallazgo más grande de droga hasta ese momento.

El cargamento fue valorizado en un millón de dólares (de esa época), y todos los detenidos sindicaron a Lamberg como el dueño de la carga. El capo, luego de ser capturado, extrañamente quedó libre.

El setiembre del mismo año, Lamberg fue detenido en Acapulco, México, por la posesión de cocaína, mientras estaba acompañado de otros mexicanos y su compañero Jorge Idíaquez, secretario personal y guardaespaldas de Haya de la Torre.

Cuando Idíaquez y León de Vivero fueron cuestionados sobre su amistad con Lamberg dieron versiones contradictorias e intentaron negarla, sin éxito.

Esta cercanía de Lamberg con la política presuntamente le permitió que, en 1984, a pesar de haber sido condenado a 14 años de cárcel por narcotráfico, su pena fuera reducida a la mitad.

Gerald Oropeza, quien recientemente sufrió un espectacular atentado en su lujosa camioneta Porshe por una deuda entre 'capos', es también afiliado al Partido Aprista y narcotraficante. Hace pocos días lo acaban de "expulsar" del partido.

Gerald Oropeza, quien recientemente sufrió un espectacular atentado en su lujosa camioneta Porshe por una deuda entre ‘capos’, es también afiliado al Partido Aprista y narcotraficante. Hace pocos días lo acaban de “expulsar” del partido.

EL CASO DEL MILITANTE APRISTA OROPEZA

Después del ataque que parecía copiado de una película de acción, apenas comenzamos a jalar el hilo del crimen, todo vuelve a apuntar al partido alanista.

La noche del miércoles 1 de abril, una camioneta Porsche acababa de salir del aeropuerto en el Callao y se desplazaba por la avenida Insurgentes en San Miguel cuando otro vehículo le cerró el paso.

Cinco sujetos bajaron y atacaron con cuatro granadas y 25 balazos de metralleta a la camioneta Porshe Cayenne Turbo valorizada en un cuarto de millón de dólares.

A pesar de la espectacularidad del ataque, no hubo muertos ni heridos de gravedad. “Si hubiéramos querido matar a alguien, hace rato lo habríamos hecho”, dijo uno de los supuestos autores a un canal de televisión.

Tenía sentido, un asesinato puede hacerse con menos recursos y exposición, el móvil era otro: el conductor, el aprista Gerald Oropeza, de 34 años, tendría una deuda de 5 millones de dólares con otro capo de la droga apodado ‘Canario’. El ataque puede haber sido solo un recordatorio del pago pendiente.

Oropeza es militante aprista al igual que su padre, Américo, quien llegó a ser candidato para la alcaldía de su distrito y se preparaba para integrar la lista congresal del partido de la estrella cuando fue asesinado el 26 de enero del 2011.

Amigos y familiares del líder aprista acusaron entonces (y lo han reafirmado en esta semana) a Gerald, su madre y su hermana, de ser los autores intelectuales del crimen en busca de quedarse con las empresas de Américo, las que efectivamente heredaron después de su muerte.

Américo Oropeza, padre de Gerald, en plena campaña electoral por el Partido Aprista.

Américo Oropeza, padre de Gerald, en plena campaña electoral por el Partido Aprista.

VÍNCULOS APRISTAS

Gerald Oropeza también está vinculado con Facundo Chinguel, el expresidente de la Comisión de Gracias Presidenciales durante el gobierno de Alan García, quien cumple con una condena de prisión preventiva por los narcoindultos.

Chinguel fue abogado de Gerald, su madre y su hermana, en la acusación a Óscar Palomino de haber asesinado a su padre por, presuntamente, un ataque de celos al enterarse de que el exlíder aprista tenía un romance con su pareja.

El proceso, que culminó con la sentencia a Palomino, permitió a Gerald librarse, al menos judicialmente, de las acusaciones de otra parte de la familia y amigos de su padre.

Después de la muerte de Américo, Chinguel le compró a sus patrocinados (Gerald, su madre y su hermana), 162 mil acciones en la empresa Sergeoro por 30 mil soles; 210 mil acciones en Servicios Oro Perú por otros 30 mil; y, por 20 mil soles, 580 acciones en Salinpsa.

La Fiscalía ha pedido 17 años de cárcel para Chinguel por dirigir una organización ilícita con la que vendía indultos a narcotraficantes.

Clan de los Sánchez Paredes.

Clan de los Sánchez Paredes.

LOS SÁNCHEZ PAREDES

Otros caso de posibles nexos entre el Apra y el narcotráfico ocurre con el llamado clan Sánchez Paredes, sobre el cual hay varios episodios y datos que levantan sospechas.

Pericles Sánchez Paredes, hermano del narcotraficante Simón, financió a varios candidatos apristas para la Asamblea Constituyente de 1978. Según cuentan algunos exapristas, Pericles intentó donar 5 millones de soles al Apra en 1981, sin embargo, no lo hizo directamente por temor al escándalo.

La comisión del Congreso que investigaba a Miriam Pilco, secretaria del Apra en La Libertad por sus vínculos con dicha familia, descubrió que Manuel Sánchez Paredes financió la campaña al Congreso de Luis Alva Castro y otros diputados apristas.

Amigo cercano de Pericles y Simón, fue el aprista Joaquín Cubas, yerno del exalcalde de Trujillo y compadre de Carlos Roca. Joaquín fue asesinado en Tijuana en un ajuste de cuentas.

Publicado en Diario Uno.

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