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LA PROFESORA EN LOS TIEMPOS DEL ODIO

Hanan Al-Hroub, una profesora palestina de 43 años, ha ganado el Global Teacher Prize 2016, algo así como el Premio Nobel de la enseñanza. ¿Qué impulsa a esta mujer que creció en un campo de refugiados entre tiros de fusil?

Por Eduardo Abusada Franco


De entre todos los lugares de la tierra, Dios escogió a Palestina para que nazca allí su único hijo… de vientre arameo. Sin embargo, la ‘Tierra Santa’ parece hoy olvidada por aquel que dio cobijo a prostitutas y ladrones, por aquel que acogió y amó a los más miserables entre los miserables. A esta hora, Palestina es una tierra que se resiste a morir entre la crueldad y la miseria, características tan propias del hombre. Mientras escribo estas líneas, varios niños sobreviven y mueren en la antigua tierra de Canaán.  Entre el fuego, el odio, y la indiferencia —cuando no la complicidad— de los grandes gobiernos de occidente.

Pero en aquella tierra idolatrada y herida, nace también gente que recoge las enseñanzas de Cristo mismo. Sé que nunca he sido un buen creyente, o mejor dicho, no he sido un correcto practicante de la religión en la que fui bautizado (no es que me arrepienta mucho, tampoco); pero cuando escucho historias como la de Hanan Al-Hroub, vuelvo a creer, sino en Dios mismo, sí en la inmensa capacidad del hombre —en este caso una mujer— para resistir y para demostrarle al mundo entero que está equivocado, que la vía del misil no desaparecerá al pueblo palestino. Porque ellos, nosotros, y el ‘Hijo de Dios’, ya hemos pasado por el camino de la resurrección… cada día.

Hanan Al-Hroub es una profesora palestina de 43 años en una humilde escuela en las afueras de Ramallah. Ella hace poco ha ganado el Global Teacher Prize, el equivalente a un Premio Nobel de la docencia. Su vida, fue como la tragedia de muchos en este lugar del mundo. Creció en Dheisha, un campo de refugiados; y su marido fue baleado por fusiles de Israel ante la mirada de sus hijos mientras iban al colegio. Pero ella, con un enorme peso en su corazón, decidió poner fin al ojo por ojo, y se volcó a la enseñanza como un medio para alcanzar la paz: le enseñanza de la convivencia y el respeto. “Su método educativo se basa en juegos que fomentan el diálogo y la confianza en uno mismo de los pequeños, desterrando así el uso de la violencia”, explica el portal español 20minutos. Y ese método le ha dado resultados. “Debemos enseñar a los niños que nuestras únicas armas son el conocimiento y le educación”, declaró al recibir el premio. En efecto, si cultivamos en nuestros niños el respeto por el otro y la tolerancia, otro mundo es posible. Al-Hroub seguirá en la brega por tal fin, pues ha recibido cerca de un millón de dólares por el premio y planea difundir su método entre otros profesores con ese fondo.

Mientras existan más gentes como ella, Palestina seguirá existiendo contra los odios de “los dueños del mundo”. Así, esta tierra no podrá ser olvidada por Dios, porque Jesús, el palestino, vive en los corazones de mujeres y hombres como ella.

One Comment

  1. hola Eduardo,
    felicitaciones por el articulo,
    estoy a favor de la no violencia, y la difusión de tu articulo tiende a ello.
    saludos,
    beto.

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